Saludos,
Ana

Blog educativo dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Historia de la Indumentaria. Fundamentos del Arte I y II.





MURILLO, "La Sagrada familia del pajarito", Museo del Prado.
pele la tendencia en nuestro idioma de denominar “vaso” al jarrón o florero cerámico de toda la vida. Me temo que es por influencia inglesa o francesa –vase- en los dos casos, pero con diferente pronunciación-. Al menos en italiano pasa exactamente lo mismo.
Donata Paruccini y su obra Pluvio, un juego vibrante entre el agua, a punto de derramarse, y su continente.
El ingenioso diseñador español Martì Guixè con su jarrón Surfvase. Dispone las flores no en el interior, sino en las paredes del jarrón, entre treinta y dos mangos agujereados y las cuerdas de cáñamo que lo envuelven.
Genial la obra de los hermanos Fernando y Humberto Campana. Fieles a su poética del reciclaje y la utilización de materiales de origen "povera", su obra es resultado de unir las tejas de terracota de producción industrial con médulas de junco entrelazadas artesanalmente.
Andrea Branzi y sus Cocci (Lozas). Formalmente, nos remite a los vasos griegos mientras que su decoración es totalmente picassiana.
En la cerámica escultórica de Hugo Meert, hombrecillos moldeados en cerámica esmaltada trepan por las paredes del vaso cerámico.
Planet B de Pekka Harni presenta una pieza en forma de nave espacial que recuerda a los Ikebanas japoneses.
El jarrón XLS de la diseñadora francesa Florence Doléac presenta forma de tubos que parecen hechos de cobre y se torsionan violentamente.
En especial, tengo que destacar la bellísima propuesta de Michelangelo Pistoletto, el artista otrora vinculado al Arte Povera que aquí nos muestra una instalación de 60 vasos-espejo recubiertos de platino. Se reflejan unos en otros, perdiendo sus contornos y asumiendo nuevas formas. Según leo en el folleto de la exposición, esta instalación “da forma al Nuevo Signo del Infinito como símbolo del Tercer Paraíso –el mito que inspira el cambio responsable de la sociedad y señala una nueva fase utópica de la humanidad durante la cual se realiza un punto de equilibrio entre el mundo artificial y el mundo natural, en la comunión de las diferencias".
IV Bienal de cerámica en el arte contemporáneo
Del 21 de enero al 21 de marzo
Instituto Italiano de cultura de Madrid (c/Mayor 86)
Horarios: de lunes a viernes de 10.00 a 18.00 horas (entrada gratuita)
http://www.iicmadrid.esteri.it/
Teléfono de información: 917589871
email: alessandra.picone@esteri.it
Las bases de la cultura griega se encuentran en la civilización cretense y micénica. Fueron el embrión de lo que sería más tarde la floreciente cultura griega.
Toda la historia del arte griego debe empezar por el estudio del papel que ha desempeñado en su formación la isla de Creta –puente entre Grecia y Egipto-. En la isla de Creta, un lugar estratégico al sur de las costas de Grecia y Asia Menor, se desarrolló entre la Edad de Bronce y la Antigüedad una civilización agrícola y comercial llamada cretense o minoica (por el rey de Creta que se llamaba Minos). Esta civilización, que fue una talasocracia (: dominio del mar), se desarrolló durante el segundo milenio antes de Cristo. Creta tenía contactos con otros pueblos (Oriente, Egipto…). Allí se produjo un gran desarrollo de sus ciudades –sin fortificar- y surgieron numerosos palacios como Knossos (de c. 2000 a de C), Faistos y Hagía Triada. Por su parte, en las ciudades griegas de Micenas, Tirinto y Pilos, fuertemente amuralladas con muros ciclópeos (: gigantescos) porque fueron pueblos muy guerreros, encontramos algunos ejemplos muy interesantes de arte y arquitectura prehelénica. En concreto la Puerta de los Leones (c. 1300 a de C) y el Tesoro de Atreo (c 1500 a de C).