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Este blog educativo está dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular (indumentaria, joyería, cerámica…). Apuntes de Fundamentos del Arte I y II. Cine en el Arte, Arte en el Cine. Todos los textos han sido escritos por la autora del blog, Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes. Todas las imágenes contenidas en esta web tienen exclusivamente una intencionalidad didáctica. Si alguna imagen empleada vulnera derechos de autor, puede solicitar la retirada del material que considere de su propiedad intelectual. El contenido de mis artículos puede ser descargado libremente, pero por favor, cite la procedencia. Imagen que encabeza el blog: Un Bar aux Folies Bergère, Édouard Manet, c. 1882. Courtauld Institut, Londres. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Public Domain

sábado, 7 de mayo de 2016

ACTIVIDAD INTRODUCTORIA AL ARTE Y LA ARQUITECTURA BARROCA


ACTIVIDAD DE COMPRENSIÓN LECTORA Y DE CAPACIDAD DE SÍNTESIS.
LEE EL SIGUIENTE TEXTO INTRODUCTORIO SOBRE EL ARTE Y LA ARQUITECTURA BARROCA (TEMA 11) Y CONTESTA EL CUESTIONARIO Y/O RELLENA LOS ESPACIOS EN BLANCO


1.¿Cuál es el principal ejemplo de arquitectura BARROCA en Canarias?



2. El siglo XVII es denominado el SIGLO de ________ en Europa y CULTURALMENTE en España se le llama el Siglo _________________



3.Los monarcas del siglo XVII en España fueron ___________, ______________ y ___________________. Fueron los últimos reyes de la DINASTÍA ___________________________________



4. El ARTE BARROCO sucede al ________________ y va antes del _________________. Forma parte de la EDAD o ÉPOCA _________________


5. ¿Quiénes fueron los principales MECENAS y COMITENTES de la etapa BARROCA? __________________ y _________________________




6. En la formación del ARTE BARROCO fue esencial la base religiosa que aportó ___________________________ frente al auge (o desarrollo) de la ___________________, también llamada PROTESTANTISMO.



7. Son ejemplos de ciudades con ejemplos de URBANISMO BARROCO: ________________, ____________________, __________________, ___________________



8. El MARCO GEOGRÁFICO del Barroco se extiende por  ________________________ e incluso también por _________________________



9. La FACHADA de la Basílica de San Pedro del Vaticano fue realizada por ____________________; la CÚPULA fue diseñada por _______________________ y la PLAZA DE SAN PEDRO DEL VATICANO por ________________




10. Los dos principales ARQUITECTOS del Barroco italiano fueron:



1.INTRODUCCIÓN AL ARTE BARROCO. CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL

Denominamos Barroco al complejo movimiento cultural que surge en Italia (concretamente en Roma) y se desarrolla en Europa en el siglo XVII. El término barroco todavía suscita controversias. Para algunos, deriva del idioma portugués y hace referencia a “perlas irregulares” y para otros procede de un pintor italiano del siglo XVII llamado Barocci. En resumen, es un vocablo ambiguo y equívoco. En rigor, el arte barroco es el arte del siglo XVII. Su etapa final, a inicios del XVIII se denomina Tardobarroco o Barroco tardío. Sea como fuere, y aunque su fortuna crítica, es decir, la valoración que ha existido sobre este movimiento cultural ha sido bastante negativa, por lo menos hasta su reivindicación en el siglo XX, el Barroco supuso un esplendor incomparable en todas las artes (Bellas Artes, artes decorativas, música, literatura…). De hecho, se le ha llegado a considerar como un “segundo Renacimiento”.
El Barroco aparece ligado a un determinado contexto histórico-cultural: la Europa de las monarquías absolutas (como Luis XIV, el Rey Sol francés) y de la ofensiva católica contra la Reforma Protestante (la Contrarreforma). Es la etapa del Antiguo Régimen, Ancien Régime. Por lo tanto, va ligado al poder real y al poder de la Iglesia, aunque también encontramos un importante desarrollo del arte barroco en países mayoritariamente protestantes como Holanda[1].
En general, el siglo XVII es un siglo de crisis (demográfica, económica –catástrofes climáticas, malas cosechas, peste…-). En esta etapa hubo varias guerras como la Guerra de los 30 años (1618-48) que empezó como conflicto religioso y terminó siendo una lucha por la hegemonía europea (tensiones entre naciones católicas-protestantes). Se le denomina “el Siglo de Hierro”. España, hasta entonces, la más poderosa nación, ve declinar su imperio, mientras que Francia experimenta un gran esplendor (l´Âge Classique) como Holanda, por aquel entonces, la primera potencia comercial del mundo.



Culturalmente, es una época apasionante, de esplendor (música, pintura, escultura, arquitectura, literatura…), y de desarrollo de la ciencia.  Las letras y el arte españoles alcanzaron en esta etapa uno de los momentos más sobresalientes de su historia[2]. Es el Siglo de Oro español, a caballo entre el siglo XVI y XVII.
A lo largo de esta centuria reinaron en España los tres últimos monarcas de la Casa de Austria en una etapa de una tremenda crisis económica y política: Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700).Todos ellos entendieron como deber prioritario de sus respectivos mandatos la defensa del Catolicismo.
Los principales mecenas y comitentes de esta etapa fueron el poder político –los Reyes y aristócratas- y el poder religioso, la Iglesia católica, concretamente el papado y algunas órdenes religiosas. En los países protestantes también serán los comitentes una pujante burguesía. [3]



Para el surgimiento del estilo barroco fue esencial el llamado Concilio de Trento. Fue un concilio de la Iglesia católica desarrollado en periodos discontinuos durante veinticinco sesiones entre el año 1545 y el 1563. Tuvo lugar en Trento, en el norte de Italia. Dió lugar a lo que se llama la Contrarreforma: fue la respuesta de la Iglesia de Roma a la reforma protestante de Martín Lutero. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes. Durante este Concilio se analizó la importancia del arte como vehículo para la transmisión de la religiosidad católica, es decir, como propaganda religiosa. De él, emanaron, por lo tanto, indicaciones sobre cómo debían ser las obras de arte, su iconografía, mensaje… siempre sobre la base de despertar en el espectador la religiosidad. De ahí que la Europa católica se llene de iglesias, y sus pinturas y esculturas de santos y temáticas alusivas a los signos específicos de la religión católica como el sacramento de la Eucaristía. Es decir, a través del arte se intentaba subrayar lo católico frente a lo protestante. Y es que los protestantes no eran partidarios de las imágenes en sus iglesias tanto si son esculturas como pinturas.

El arte barroco surge en Italia y se difunde por todo Europa llegando también hasta Hispanoamérica.
                                                     
2. LA ARQUITECTURA BARROCA

La ciudad es el marco de la cultura barroca[4]. El barroco es la Europa de las capitales. El urbanismo barroco da muestras de gran teatralidad a mayor gloria siempre de la monarquía absoluta o la Iglesia. Buscan el esplendor fastuoso, lo teatral y escenográfico, el sorprender al espectador, creando grandes perspectivas deslumbrantes.
Se levantan templos, palacios, se organizan fiestas en las calles con arquitecturas efímeras, y se montan deslumbrantes fuegos de artificio; se construyen arcos de triunfo, cortejos espectaculares, se engalanaban los balcones…
Roma es sobre todo la “ciudad espectáculo” típica del Barroco. Cabeza del mundo católico, emerge con enorme vitalidad ya a finales del siglo XVI, durante el papado de Sixto V. El Papa Sixto V y su arquitecto Doménico Fontana sientan las bases de la Roma barroca: las siete grandes basílicas recorridas por los peregrinos fueron unidas por largas y anchas avenidas y ante ellos se levantan plazas con obeliscos egipcios, a modo de gran escenario con la fachada de la iglesia como telón. Se difunde y mejora la ingeniería e higiene (canales…) Se embellece además la ciudad con diversas fuentes monumentales. En este contexto se abordó la realización de *la plaza de San Pedro del Vaticano y la finalización de su basílica.
     

Las plazas se convierten en centros de referencia urbano, dominadas por un edificio principal (una iglesia, un palacio). Serán decoradas con fuentes, obeliscos, estatuas y planificadas urbanisticamente para crear perspectivas impresionantes. Entre las plazas barrocas de Roma destacan, la *Piazza del Popolo, y la bellísima *Piazza Navona, un antiguo circo romano de la época de Domiciano (86 d de C). Adquirió durante el Barroco su fisonomía actual. Es un espacio muy apto para el paseo y las fiestas públicas (torneos, máscaras…).

Por lo que se refiere a las características generales de la arquitectura podemos destacar que vamos a encontrar un gran desarrollo de la arquitectura religiosa y civil (iglesias y palacios fundamentalmente). Y es que los mecenas y comitentes de la arquitectura barroca van a ser fundamentalmente las órdenes religiosas y el papado así como la nobleza (los Borghese, Ludovisi, Barberini, Pamphili, Chigi, Rospigliosi, Alteri, Odescalchi y otros más que siguen la estela de los Medici, los Borgia, etc)  y los monarcas absolutos del siglo XVII.
El punto de partida de la arquitectura barroca es la ruptura del equilibrio clásico, ya perceptible en el Manierismo. La arquitectura barroca fue concebida para generar un ilusionismo sensorial que cautive y emocione. El sentido rítmico de las fachadas y muros, con efectos dinámicos, se logran por medio de curvas y contracurvas, frontones que se parten, entablamentos que se incurvan, gusto por el juego entre lo cóncavo y lo convexo, los juegos de luces y sombras… En cuanto a los materiales dan gran importancia al color y la textura con la finalidad de producir una impresión de riqueza  y ostentación. Son habituales los mármoles, piedra, ladrillo…  todo bellamente decorado para dar mayor sensación de lujo, calidad, ostentación.
Utilizan el orden gigante, las columnas salomónicas y los entablamentos curvos. La arquitectura se funde con el resto de las artes (pintura, escultura…) como un todo perfecto. Es la búsqueda del arte total.
En las iglesias destacamos las jesuíticas, son fachadas de dos cuerpos  con aletones –inspiradas en Sta. Maria Novella de Alberti- y  una nave con capillas laterales.
La cubierta predominante en el barroco será la cúpula. La cúpula, uno de los máximos logros renacentistas seguirá utilizándose en su apariencia externa, pero su interior se utilizará como espacio para disponer un torbellino de figuras que pintadas sobre ella parecen ascender al infinito.  La pintura al fresco, junto con toda suerte de estucos y dorados que crearán una ilusión espacial nueva cobran un nuevo empuje. En las pinturas de las cúpulas destaca el empleo de trampantojos (trompe l´oeil).                                                              
Los muros pierden el sentido plano y se curvan dejando de cruzarse en ángulo recto, buscando todo tipo de perspectivas y efectos luminosos.
En la arquitectura barroca abunda la columna tanto como elemento sustentante como ornamental.
En líneas generales los elementos constructivos están subordinados a los ornamentales. Los arcos son muy variados y predominan los de medio punto. Hay abundancia de nichos y hornacinas y muchos vanos presentan forma ovoide (oculi) enmarcados.
Las plantas en las iglesias son muy variadas. Aunque se mantiene la tradicional planta rectangular (planta jesuítica), aparecen las  plantas elípticas, circulares y mixtas.
El afán efectista acabó provocando que se diera la misma importancia al exterior de un edificio y a sus entornos inmediatos que a su interior. En definitiva, buscan formas dinámicas y expresivas, efectos teatrales e ilusionistas, la interacción de todas las artes: es el arte total.
Italia se pondrá a la cabeza de las manifestaciones arquitectónicas, Francia será la creadora del palacio barroco y su interés por los espacios lúdicos se plasmará en maravillosos jardines poblados de fuentes y estatuas y España, a pesar de la pobreza de materiales empleados, destacará por su exuberancia decorativa.   
Durante la etapa el Barroco, Roma vivió una gran renovación y afán constructivo. Junto a las grandiosas obras de San Pietro, y a su alrededor, por toda Roma proliferaron palacios y villas suburbanas, capillas, fuentes monumentales, etc., erigidos a costa de las grandes familias de la aristocracia de Roma. Y todo con el transfondo de la Contrarreforma, a mayor gloria del catolicismo.

Italia: Gian Lorenzo Bernini y Borromini
Entre todos los grandes arquitectos italianos del barroco destacan Gian Lorenzo Bernini y Francesco Castelli, llamado Borromini. El gran arquitecto Gian Lorenzo Bernini era también escultor, arquitecto, escenógrafo, pintor y dramaturgo. Fue muy admirado, un artista de éxito. Nacido en Nápoles (1598-1680), era hijo del también escultor Pietro Bernini. Educado por los jesuitas, fue un devoto católico. La mayor parte de su vida transcurrió en Roma. En la “ciudad eterna” encontraría a sus principales mecenas, el cardenal Scipione Borghese, y también el papado (Urbano VIII de la poderosa familia Barberini, el Papa Alejandro VII Chigi, etc.) Su obra refleja el espíritu barroco de la Contrarreforma. Fue nombrado arquitecto de San Pedro. La Basílica de San Pedro del Vaticano aún no había concluido en el siglo XVII, convocándose en 1607 un concurso para su finalización. Maderno será el elegido, viéndose obligado a retomar el esquema basilical. Con el máximo respeto a la obra de Buonarroti, añadió la nave longitudinal a la planta de cruz griega planteada por Miguel Ángel. Maderno levantó una fachada de desarrollo horizontal con orden gigante, manteniendo la baja altura para poder contemplar la cúpula.




Sin duda alguna, la plaza de San Pedro del Vaticano es la obra maestra de Bernini. Responde al gusto barroco por crear plazas y grandes perspectivas. Supone la culminación de la basílica -iniciada en pleno Renacimiento y terminada en el Barroco- y además responde a la necesidad de un lugar donde pudiera congregarse la multitud de fieles y recibir las bendiciones del Papa. Fue un encargo del Papa Alejandro VII en 1656. Toma como eje el centro de la basílica. Esta explanada es un inmenso espacio abierto compuesto de dos plazas contiguas, la primera trapezoidal y la segunda oval. Así, logra una perfecta simbiosis entre la plaza recta y la elíptica. El espacio elíptico está delimitado por una columnata de dos brazos que no llega a cerrarse en el extremo opuesto a la fachada de la basílica. Bernini consigue crear un gran espacio para albergar a los files para que desde cualquier ángulo puedan ver al Papa. Simbólicamente representa un gran abrazo para recibir a los peregrinos. La columnata toscana que delimita la plaza oval consta de cuatro hileras de columnas gigantes. Casi 300 columnas que sostienen el entablamento sobre el que corre una balaustrada y en el que descansan estatuas de santos, obra de los discípulos de Bernini. En el centro de la plaza oval se colocó un obelisco egipcio procedente de la spina del circo de Nerón, que dificulta la visión frontal de la fachada basilical, en un juego muy propio del barroco como es el obligar al espectador a buscar distintos puntos de vista. El obelisco[5], a su vez, es el centro del eje transversal de la plaza oval. Es una plaza dotada de un sentido muy escenográfica y teatral. El uso de columnas con balaustradas y estatuas nos recuerda a Palladio en el Teatro Olímpico de Vicenza (Italia).
Bernini intervino también en otras empresas arquitectónicas y urbanísticas de Roma como *la fuente de los Cuatro Ríos  en la Piazza Navona (c. 1650) o la *Iglesia de San Andrés del Quirinal[6], también en la ciudad eterna, así como la famosa *fuente del Tritón.


                                         Fuente del texto y la imagen: profesor Jesús Vicente Patiño Puente

Francesco Borromini
FRANCESCO BORROMINI (Bissone 1599-Roma, 1667) es el contrapunto a Bernini. Su verdadero apellido era Castelli pero en Roma decidió utilizar el de Borromini, por su parentesco con la poderosa familia Borromeo. Escultor y arquitecto atormentado, obsesionado con la perfección, su carácter melancólico y libre marcó su vida y su obra.[7] Contó con el mecenazgo de órdenes religiosas que no eran muy boyantes económicamente. También tuvo el apoyo de algunos comitentes cultos y abiertos de miras como el cardenal Spada.[8] Fue cantero en las obras de la catedral de Milán, antes de trasladarse a Roma en 1619, donde  trabajó en el taller de su pariente Carlo Maderno, quien lo introdujo en el mundo de la arquitectura romana al tomarlo como colaborador para la realización de diversas obras. En Roma llegó a trabajar como asistente de Bernini con quien mantendrá una enemistad que duraría toda su vida.
Borromini dejó a la posteridad su obra teórica Opus Arquitectonicum, pero buena parte de sus escritos fueron destruidos por él mismo antes de su muerte. Daba especial relevancia a la plena libertad de diseño, negándose a "copiar" características u elementos estilísticos en sus proyectos. Su obra arquitectónica –marcada por su profunda religiosidad- resulta sumamente original, sin precedentes claros, salvo la influencia parcial de Miguel Angel, a quien el arquitecto admiraba. Dominaba la técnica y se mantuvo constante en su deseo de aprender.[9] Propuso soluciones más insólitas que Bernini, dentro de una manifiesta ruptura con la tradición, donde domina la fantasía y el uso de elementos simbólicos. Realizó iglesias de pequeñas dimensiones y materiales modestos pero de gran belleza. Su fantasía creativa e innovadora le lleva a crear elementos nuevos como capiteles con las volutas al revés, a ondular con continuas curvas y contracurvas, con elementos cóncavos y convexos las fachadas y los interiores.  Transgrede totalmente el clasicismo, creando nuevas proporciones y motivos ornamentales pero eso no impidió que a lo largo de su carrera  las referencias clásicas sean constantes, así como las medievales (góticas sobre todo) y renacentistas.



Cuando Bernini triunfaba ya como arquitecto y empezaban a desplegarse las formas del Barroco, Borromini recibió su primer encargo en solitario: el conjunto de San Carlos de las Cuatro Fuentes (1638-1667), llamada también San Carlino (Roma). Consta de monasterio, claustro (1635-37) e iglesia (1638-41). Fueron ubicados en un reducido espacio irregular. Fue un encargo de los monjes trinitarios descalzos españoles dedicado al santo italiano San Carlos Borromeo. Está iglesia está hecha de piedra, ladrillo y estuco. Presenta planta centralizada, elíptica –en forma de cruz griega alargada, adquiriendo una forma romboidal -y capillas radiales. Los muros se curvan al interior y al exterior con elementos cóncavo-convexos. Incluso los entablamentos y las cornisas se curvan. No encontramos líneas rectas en todo el edificio; plasticidad y movimiento impregnan toda la obra. La cubierta es una cúpula oval con pechinas, decorada con casetones octogonales. Por lo que se refiere a la fachada está estructurada en dos pisos de columnas con sus entablamentos pero utilizando el orden gigante. El conjunto está dividido por tres vanos: en el piso bajo, uno central convexo y dos extremos cóncavos, unidos por un entablamento interrumpido. En la parte superior aparecen tres vanos cóncavos y un medallón ovalado que sostienen ángeles. Los frontones son curvos, y toda la fachada se ondula, incluidos los entablamentos y las cornisas. Los muros rompen la línea recta e inventa formas nuevas para los capiteles y los ornamentos en torres y cornisas. Todo ello le da una apariencia elástica al edificio rompiendo el lenguaje clásico. Esta plasticidad en la fachada produce la sensación de movimiento y la luz incide en ella produciendo efectos de claroscuro.  El edificio está diseñado dentro de un espacio urbano teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista desde los cuales puede ser visto. El efecto se remata con la incorporación de fuentes en las cuatro esquinas del edificio. El interior de esta iglesia es uno de los más bellos y originales de todo el Barroco. Hay una coherencia total entre planta, alzado y cubierta demuestran la continuidad orgánica de la obra borrominesca. En conclusión, en esta obra se aprecia su alto dominio de la técnica, su desbordante fantasía formal y su visión trágica de la vida. Con su ingeniosa solución creó uno de los mayores hitos de la arquitectura barroca.
Otras obras de Borromini: la iglesia de *San Ivo della Sapienza (1642-1660). Presenta una linterna con forma en espiral que está rematada por una llama. La fachada tiene forma  de curva cóncava. Borromini también realizó el *Oratorio de los Filipenses (1637), la *iglesia de Santa Inés (1653-1661), realizó la decoración interior de la basílica de San Juan de Letrán (1646) y el *colegio Propaganda Fidei (1647-1664). Entre sus obras civiles  son dignas de mención la *Columnata del Palacio Spada (1632) y la fachada posterior y la rampa del *Palacio Barberini.

                     

                                                                                               Santa Inés                                                     


                                                                                                                 Palacio Spada                                  



                                                                                                         San Ivo de la Sabiduría

Otros arquitectos italianos del siglo XVII en Roma, Pietro de Cortona (Sta. María della Pace); en Venecia (Sta. María de la Salud) de Baldassare Longhena; y en Turín el arquitecto Guarino Guarini.

Francia: el palacio de Versalles
El arte barroco del siglo XVII en Francia prefiere ser llamado por los propios franceses como arte clasicista. En este tipo de arquitectura predomina la claridad, el orden y la serenidad frente a lo recargado y lo retórico. En esta etapa la arquitectura está al servicio del Absolutismo monárquico. Se construyen numerosas iglesias y palacios. El palacio se convierte en el edificio más emblemático del barroco francés: son edificios de planta en forma de U, grandes dimensiones, y con marcada horizontalidad. Presentan, además, geométricos jardines y escultóricas fuentes.
Junto a Louis le Vau y Le Notre, Mansart proyectó el conjunto palaciego de Versalles (Versailles) para el rey Luis XIV. Este palacio se convertirá en el epítome de palacio barroco por excelencia y será fuente de inspiración para palacios europeos durante siglos (en Austria, Alemania, Rusia…) influyendo en España en el palacio de la Granja de San Ildefonso en Segovia (rey Felipe V, nieto de Luis XIV, dinastía Borbón, siglo XVIII).




El Palacio de Versalles se edificó sobre un antiguo pabellón de caza del rey Luis XIII, aunque será Luis XIV, el rey Sol quien lo ampliará hasta configurarlo como el ejemplo más acabado y perfecto de palacio barroco. Se construyó en varias etapas durante la segunda mitad del siglo XVII. Se basa absolutamente en el palacio de Vaux-le-Vicomte cuyo dueño fue el poderoso ministro de finanzas Fouquet. La decoración de interiores oscila entre el barroco, Rococó y Neoclasicismo –ya en el siglo XVIII-. La estancia más emblemática es la Galería de los espejos, un largo pasillo que ocupaba toda un ala lateral del Palacio y que enlazaba las habitaciones del rey y de la reina. De lujo exquisito, conservaba muebles de plata, espejos, hornacinas con  esculturas, bóvedas con pinturas, lámparas etc.
El palacio es un retrato simbólico del monarca Luis XIV. Es una obra propagandística a mayor gloria de este rey que se parangona o compara con el dios Apolo, dios de la belleza y el arte. De ahí que el símbolo solar alusivo al Rey y a este dios se encuentre en todo el palacio, así como un sinfín de referencias mitológicas de origen grecorromano. Los jardines de Versalles son espectaculares, son un elemento esencial del palacio y responden al esquema prototípico de jardín francés: muy geométricos. En él se integran numerosas  fuentes y esculturas de carácter mitológico y simbólico, siempre a mayor gloria de Francia y su monarquía representada en el Rey Sol.

España
Al igual que ocurre en el resto de las artes, el Barroco arquitectónico tendrá en España un carácter fundamentalmente religioso y monárquico. También la Contrarreforma va a dictar el estilo en la construcción de edificios. En consecuencia, la arquitectura barroca española va a ser fundamentalmente religiosa, reflejo del poder de la Iglesia en esta etapa. Se van a construir numerosas iglesias y conventos –a Madrid se la llegó a denominar “ciudad conventual”[10].
La arquitectura civil tuvo un desarrollo bastante menor que la eclesiástica. La falta de recursos y el descenso de población en muchas ciudades, abandonadas también por las familias nobles que emigraban a la corte, motivaron que este tipo de actividad fuera muy poco relevante o casi inexistente en amplias zonas de la geografía española. Sólo Madrid escapó a esta situación por su condición de capital, y además reciente. El aumento de población, el asentamiento de la nobleza, las necesidades generadas por la corte y el deseo de dotarla de una imagen representativa por parte de la monarquía favorecieron el auge de las construcciones de carácter civil. Arquitectura doméstica, edificios públicos y residencias palaciegas fueron realizados en número importante a lo largo del siglo. La construcción del palacio del Buen Retiro es uno de los principales ejemplos de las obras emprendidas por los reyes en este período. En general, los exteriores eran monumentales, pero muy sencillos, en contraste con la riqueza de obras de arte que ornaba los interiores. La arquitectura barroca va a tener una gran difusión en España. Son relevantes del barroco español son, entre otros muchos: la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela (Galicia); las plazas mayores de Madrid y Salamanca; la catedral de Murcia, etc.


La catedral de Murcia
En el levante español, en la ciudad de Murcia se levanta una catedral sobre la antigua mezquita de la época de Al-Ándalus. Los orígenes de esta iglesia son góticos de los siglos XIV y XV. La construcción de esta iglesia abarca varias centurias por lo que en ella podemos encontrar diversos estilos artísticos  como añadidos platerescos –la puerta de las cadenas- del siglo XVI y barrocos de los siglos XVII y XVIII. En especial destaca la capilla gótica de los Vélez, rica en motivos ornamentales (heráldicos, etc) y con una bellísima bóveda de crucería estrellada.
La catedral presenta planta de cruz latina, tres naves y girola, con capillas alojadas entre los contrafuertes. El templo se ha visto afectado en numerosas ocasiones por las crecidas del cercano río Segura, especialmente la sufrida en 1733 cuando el agua perjudicó de tal manera los cimientos de la fachada que tuvo que levantarse la actual, obra de Jaime Bort. La fachada de la catedral de Murcia, de 58 metros de altura, es una de las mejores creaciones del barroco español. Se terminó en 1754. La fachada sustituye a una renacentista. La actual, barroca, fue diseñada por Bort, destacando la magnificencia del conjunto, presidido por una monumental estatua del apóstol Santiago que hubo de sustituirse por un terremoto. La fachada presenta dos cuerpos articulados por columnas corintias, marcando un acentuado dinamismo ascensional el segundo gracias a su perfil. En la parte central se abre una concavidad en forma de exedra. Los espacios de las portadas laterales quedan rehundidos, creando un sensacional juego de planos en profundidad con lo que se consigue un magnífico efecto de movimiento. La ligereza y elegancia de la decoración que enmarca ventanales, hornacinas y vanos de acceso es otro de los elementos claves en la suntuosidad del conjunto. Esta espectacular fachada nos recuerda las de Borromini, como su iglesia de Santa Inés de Roma. La Torre es otro de los elementos más significativos de la catedral.

La arquitectura barroca en Canarias
La arquitectura barroca en Canarias presenta ecos mudéjares (en los artesonados) e influencias andaluzas. Guarda un estrecho paralelismo con el arte portugués e hispanoamericano de esta etapa. Particular interés tiene el retablo barroco, presente en numerosísimas iglesias canarias.
Entre todos los ejemplos de la arquitectura barroca canaria destaca la Iglesia de la Concepción de La Orotava (Tenerife). Se encuentra en el casco histórico de la Orotava que presenta un gran interés artístico cultural. La fachada presenta dos torres campanarios, de 24 metros de altura. La iglesia presenta cimborrio sobre el que se eleva una imponente cúpula sobre tambor que se erige como símbolo iconográfico del templo con una linterna de estilo neoclásico. En el interior, las tres amplias naves están determinadas por columnas de base jónica, coronadas por capiteles de estructura corintia, todos diferentes en ornamentación.


Otros ejemplos del barroco en Canarias, concretamente en Las Palmas de Gran Canaria son la iglesia de San Francisco de Borja (Jesuitas), la iglesia de San Francisco de Asís, la ermita de San Telmo, etc.

El barroco en Hispanoamérica
El Barroco se extendió por toda Hispanoamérica llenando las nuevas capitales coloniales de edificios como ermitas, iglesias, ayuntamientos y catedrales a imagen y semejanza de los construidos en las  metrópolis. Se planificaron ciudades siguiendo el esquema en damero –de influencia grecorromana-. Disponían en el centro en la plaza mayor, llamada plaza de armas los edificios más emblemáticos de la ciudad, como la catedral o el palacio virreinal. Un ejemplo de esta planificación perfecta, en cuadricula, es la ciudad de Antigua en Guatemala.
Entre las plazas de armas más impresionantes destacan la Plaza Mayor de Lima, la de Bolívar de Bogotá, o la Plaza de la Constitución (El Zócalo) de Ciudad de México, con su espectacular catedral y su Puerta del Sagrario, puramente barrocas. Por lo general, el Barroco en América se caracterizará por su tendencia hacia la exuberancia decorativa, con total horror vacui.




[1] Frente a este término, barroco, vamos a encontrar otros como “barroquismo” o “barroquizante” que hacen referencia a constantes históricas que se repiten habitualmente en las etapas finales de todos o casi todos los estilos o ciclos artísticos y que aluden al recargamiento ornamental extremo de las últimas etapas de los estilos (ej. arte helenístico, gótico final, etc.). Es “lo barroco” como categoría estética.
[2] La coincidencia entre los planteamientos ideológicos y las intenciones del nuevo lenguaje barroco, y las necesidades y sentimientos españoles, hicieron posible esta brillante etapa. Incluso cuando llegaron las fórmulas italianas ya se estaban dando en nuestro país los primeros pasos en la nueva dirección. Fue el siglo de la publicación del "Quijote" de Cervantes, de las obras de Góngora y Quevedo, de Lope de Vega, de Tirso de Molina y Calderón,  de Gregorio Fernández y Martínez Montañés, de Ribera, Velázquez, Zurbarán, Murillo, Claudio Coello...
[3] En el caso de España la sociedad del Antiguo Régimen se caracterizaba por la profunda división en estamentos. Desgraciadamente en nuestro país el menosprecio del comercio y del trabajo manual no sólo contribuyó al hundimiento económico del país, sino que también impidió el desarrollo de una burguesía emprendedora. Era una época marcada por la idea de la honra, el honor y las “apariencias” como tan bien refleja la literatura de la época.
[4] Ciudades europeas que conservan ejemplos de urbanismo barrio barroco son: Praga, Roma, Paris, Roma, Madrid,…
[5] La presencia del obelisco es en memoria del  martirio de San Pedro en el Circo de Nerón. Se le dice el “testigo mudo” pues junto a éste se crucificó a Pedro. Labrado en granito, su altura original era de 25'5 metros, pero con la peana sobre la que descansa y el remate de una cruz, alcanza los 40.
[6] La iglesia de San Andrés del Quirinal (1658)  de planta elíptica, con el eje mayor paralelo a la puerta, en la fachada un pórtico con un entablamento curvo y volutas que sostienen el escudo de la familia papal. Además proyectó la fachada principal del Palacio Barberini, la iglesia de Castelgandolfo, la escalera Regia del Vaticano y el palacio Odeslcalchi. El prestigio de Bernini hizo que viajara a Paris para discutir el diseño del Palacio del Louvre, si bien sus proyectos no son aceptados la influencia de Bernini es evidente. En Francia construyó la capilla funeraria para los Borbones en Saint- Denis  entre otras obras.
[7] Se cree que se suicidó con una espada.
[8] Para este mecenas realizó la remodelación de su palacio Spada en Roma.
[9] A su muerte, poseía más de mil libros de diversas disciplinas.
[10] La precaria situación económica se dejó sentir en la arquitectura, la más necesitada entre las tres grandes artes de recursos monetarios para financiar la actividad constructiva. La actividad constructiva se vio, en general, afectada por la falta de recursos: materiales pobres, lentitud en los trabajos, interrupciones y demoras...