Descripción del blog


Este blog educativo está dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Apuntes de Fundamentos del Arte I y II. Resúmenes de Historia de la Indumentaria. Cine en el Arte, Arte en el Cine. Todos los textos han sido escritos por la autora del blog, Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes. Todas las imágenes contenidas en esta web tienen exclusivamente una intencionalidad didáctica. Si alguna imagen empleada vulnera derechos de autor, puede solicitar la retirada del material que considere de su propiedad intelectual. El contenido de mis artículos puede ser descargado libremente, pero por favor, cite la procedencia. Imagen que encabeza el blog: Un Bar aux Folies Bergère, Édouard Manet, c. 1882. Courtauld Institut, Londres. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Public Domain

miércoles, 7 de febrero de 2018

LA BAUHAUS, PARADIGMA DEL DISEÑO MODERNO

Silla Wassily, Marcel Breuer, 1925-26, Fuente de la imagen: https://www.pinterest.es/explore/silla-wassily/
La Bauhaus fue una escuela de diseño, arquitectura y artes aplicadas, que surgió en Alemania en 1919.  Perduró hasta 1933 al ser clausurada por los nazis. 
El término Bauhaus quiere decir en alemán “casa de la construcción”: es una reminiscencia romántica, que deriva de los gremios artesanales medievales. Sigue por lo tanto, la estela e influencia que dejó el movimiento Arts & Crafts en Europa con su reivindicación de un arte del pueblo para el pueblo, la síntesis e integración de todas las artes, la valoración del trabajo artesanal... 
Precedentes sin los cuales no se entiende la Bauhaus, fueron el llamado Taller de Viena (Wiener Werkstätte) y la Asociación Alemana de Artesanos (Deutscher Werkbund) de Munich. 


La Bauhaus está considerada como el paradigma del diseño moderno y la escuela de arte más influyente de la historia. En ella confluyeron las más diversas poéticas y tendencias artísticas de vanguardia (Suprematismo,  Expresionismo, Neoplasticismo, etc.) De hecho, Tafuri la definió como “cámara de decantación de las vanguardias”.
La Bauhaus fue fundada por el arquitecto alemán Walter GROPIUS (1883-1969). Fue fruto de la fusión de dos escuelas, la Escuela de Arte de Weimar y la Escuela de Artes Decorativas de esa misma ciudad. Bauhäuslers fue el nombre de los representantes y alumnos de esta institución educativa.


La Bauhaus cambió tres veces de sede, por eso podemos distinguir varias etapas:
1ª etapa: Weimar (1919-25): Gropius estuvo a cargo de la dirección hasta 1928.
2ª etapa: Dessau (1926-32) Entre 1926 y 1932 la Bauhaus se estableció en Dessau. Meyer era el director.
3ª etapa: Berlín fue la última sede (1932-33). Mies van der Rohe fue su director y con él pasó a ser una escuela privada.


La Bauhaus hay que entenderla en su contexto: surgió en una época de grandes transformaciones sociales y económicas e inestabilidad política marcada por la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial y la ascensión fulgurante del totalitarismo nazi.

Los objetivos de la Bauhaus eran:

*Terminar con la división entre arte e industria. Buscaban crear un arte moderno, funcional y desornamentado, un “arte total” donde confluyeran todas las artes y el diseño en sus múltiples vertientes. Buscaban la calidad de los objetos, aunque fueran hechos industrialmente. Fomentaron la producción de diseños en masa, funcionales pero estéticos. Para Gropius no existía diferencia entre artesano y artista.

*Como el movimiento Arts & Crafts, querían crear un arte para el pueblo, pero a diferencia de éstos, no renegaban de la industria. Los miembros de la Bauhaus no pretendían crear objetos únicos ni lujosos para una elite adinerada. Lo cierto es que rechazan el desbordamiento ornamental del modernismo – tan “burgués”- y les apasiona la geometría, el cubismo, las formas depuradas.

*Desean reformar radicalmente los estudios artísticos (metodología, contenidos, relación maestros-alumnos). Llevaron a cabo un intrépido y eficaz programa de formación artística. 
Sus profesores fueron artistas de primera fila: Paul Klee (vidrio y pintura), Wassily Kandinsky (pintura), Lyonel Feininger (artes gráficas), Oskar Schlemmer (escultura y escenografía), Marcel Breuer (decoración de interiores), Herbert Bayer (tipografía y publicidad), Gerhard Marcks (cerámica), etc.


El alumnado recibía una formación muy amplia, tanto en arte como en tecnología ya que la Bauhaus quería terminar con la división entre arte e industria. 
Inspirándose en las teorías y en los productos del Werkbund, la Bauhaus intenta conciliar la habilidad artesana con la producción industrial, uniendo en la figura del diseñador no sólo un artista creador sino también un experto en los materiales y la tecnología empleados.
En esta escuela, que tanta transcendencia ha tenido en la historia del arte, artes decorativas y arquitectura, se impartían diversos talleres –pintura, mobiliario, metales, cerámica, cristal, artes gráficas, tipografía, etc. Eran generalmente enseñados por dos profesores: un artista (que hacía el énfasis en la teoría) y un artesano (que hacia hincapié en la técnica). Después de tres años de curso, los alumnos recibían su diploma.



Antes de ser admitidos en los talleres, los estudiantes de la Bauhaus debían realizar un curso preliminar dirigido por Johannes Itten, Josef Albers, y László Moholy-Nagy.  



En ocasiones contaban con la colaboración de sus propios alumnos, ya que en un cierto sentido la Bauhaus era una especie de hermandad entre “profesores y alumnos” que intentaban diluir las diferencias entre arte y artesanía.



Estilísticamente, la Bauhaus cambió profundamente hacia 1923: abandonaron sus orígenes ligados al expresionismo con huellas del romanticismo alemán, para preconizar diseños más fríos y racionalistas, por la influencia de la vanguardia neoplasticista del grupo holandés De Stijl. Las influencias en esta etapa proceden también de las vanguardias rusas. El resultado: una nueva síntesis entre arte e industria.


Símbolo de la Bauhaus marcado por la influencia del neoplasticismo holandés, 1923


Arquitectura. Los diseñadores de la Bauhaus pretendían hacer tábula rasa, partir de cero. El formulador de la teoría arquitectónica de la Bauhaus fue el berlinés Walter GROPIUS (Berlín 1883- Boston 1969).
Discípulo del gran arquitecto Peter Behrens, Gropius fue el gurú de la arquitectura moderna. Los jóvenes arquitectos se rendían a sus pies.
Gropius y los Bauhäuslers deseaban una arquitectura con valores sociales para trabajadores, una arquitectura “antiburguesa”.
La Bauhaus fue el paradigma de la arquitectura funcional: hacen suyo el lema “la forma sigue a la función”. El funcionalismo era para ellos un eufemismo de  “no burgués”.

Sus edificios se caracterizaron por su carácter desornamentado y funcional, con grandes superficies acristaladas y con cubiertas planas. Gropius se convirtió en uno de los arquitectos más representativos del MOVIMIENTO MODERNO. Diseño numerosos complejos de viviendas, en los que aplicó sus ideas.
Entre sus obras más emblemáticas destaca el edificio que diseñó para la Bauhaus de Dessau (Alemania):




Es su obra maestra.
La realizó entre los años 1925-26.
Condensa las características esenciales de la Bauhaus: sencillez, desornamentación, importancia de los paneles de cristal, funcionalismo siguiendo el principio de que “la forma sigue a la función”.
Tiene planta en forma de doble ele, creando diferentes ejes, articulando los volúmenes de manera similar a las composiciones de Klee o Kandinsky. Nos recuerda por tanto al juego de volúmenes del cubismo, del constructivismo ruso..., en definitiva, de las vanguardias ligadas a la Bauhaus.
Predominan las líneas rectas y se elimina cualquier referencia decorativa, destacando las amplias superficies acristaladas. El tejado es plano.
Presenta diferentes secciones: Aulas de los estudiantes; Oficinas y administración; Laboratorios;
Residencia de estudiantes; Alrededor de la escuela, se construyes residencias y talleres para los profesores.
Los materiales utilizados son acero, hormigón y vidrio. Utiliza nuevos materiales constructivos prefabricados de estética del diseño industrial.
No hay ornamento ninguno ni en el interior ni en el exterior, la única estética visible es la de la desnudez de los elementos arquitectónicos, la de su reiteración, la de la máxima simplicidad formal.
Esta sencillez formal y la adaptación de las formas a la función, hizo de este tipo de construcciones un modelo útil, pragmático y barato, lo que permitió que se aplicara a la edificación de barrios populares. Consecuencia ésta perfectamente coherente con los postulados ideológicos y socializantes de los miembros de la Escuela.


La Bauhaus creó escuela, y nunca mejor dicho, y hoy es una visita obligada de cualquiera que quiera conocer la esencia y el concepto formal de la arquitectura racionalista.
Otros edificios representativos de Gropius son la Fábrica Fagus en Alemania o la Torre PanAm de Nueva York.

Muebles e Interiores BAUHAUS

Los diseñadores de la Bauhaus pretendían hacer tábula rasa, partir de cero
Como ya era habitual en aquél entonces, los primeros diseñadores del siglo XX fueron arquitectos, que al no encontrar lo que buscaban en el mercado, optaron por diseñar ellos mismos el mobiliario y otros objetos de uso cotidiano, adecuados a las necesidades de sus proyectos constructivos.
Los muebles e interiores diseñados en la Bauhaus son el resultado de la aplicación del famoso axioma funcionalista: “la forma sigue a la función” adoptado por decenas de miles de diseñadores. 
“Funcional” se convirtió en uno de los diversos eufemismos de antiburgués. La austera simplicidad de los interiores Bauhaus les hacía proclamar el lema de Mies van der Rohe “menos es más”.


                                           Casa Sommerfeld, Berlín, 1921. Alumnos de la Bauhaus, Gropius y Meyer.

Buscan la simplicidad de formas, la geometrización, los volúmenes puros, los muros cortinas de cristal y los tejados planos.
La Bauhaus propugna interiores sobrios, despojados, desnudos de ornamentación. Es la antítesis esteticista e hiperdecorativa del modernismo.



Eran contrarios a la decoración de interiores burguesa y recargada, con grandes cortinajes y bibelots. Lo que deseaban eran espacios abiertos, con mucha luz y desornamentados. 
Los interiores eran estancias totalmente blancas, desnudas, purgadas de toda decoración y liberadas de todo revestimiento, de cornisas... No había papeles pintados, ni colgaduras, ni alfombras. Y nada de muebles tapizados con telas bonitas.
Los radiadores quedaban al desnudo como un objeto puro, abstracto, también escultórico. 
Los muebles se fabricaban con materiales puros de color natural: cuero, acero tubular o lona entre otros. Cuanto más ligeros y duraderos mejor.
Al final los edificios y sus interiores presentaban un “cierto aire de familia muy similar”. Así las cosas, todo edificio moderno de calidad parecía una fabrica. Tal era el diseño contemporáneo. Todos los edificios estaban condenados a tener el mismo aspecto.
La Bauhaus se caracterizó por investigar y utilizar nuevos materiales como el acero, la metalurgia, los plásticos, el cemento, el hormigón o el cristal que se unían en las mismas piezas con la piedra, la arcilla, o la madera.
Para decorar los interiores utilizaban colores como el blanco y gris y en algún caso colores primarios que nos recuerdan al grupo De Stijl, con el que guardan muchas relaciones y semejanzas. 
Entre los diseñadores principales de muebles, arquitectura e interiores destacaron el propio Walter GROPIUS, Marcel BREUER, y Ludwig MIES VAN DER ROHE


El sillón F51 fue diseñado junto con un sofá a juego por el arquitecto y diseñador alemán Walter Gropius para su despacho de la Bauhaus de Weimar. En 1923 Gropius hizo el mobiliario y Gertrud Arndt la alfombra. Else Mögelin diseñó el tapiz. Tanto en el edificio de la Bauhaus en Dessau como en el de Weimar existe una reproducción de estas oficinas. Los sillones F51 hoy en día los comercializa Tecta en varios colores.

El arquitecto y diseñador húngaro MARCEL BREUER (1902-1981) es la figura que mejor encarna las teorías desarrolladas por Gropius.


Breuer ha pasado a la historia como uno de los diseñadores y arquitectos más importantes del siglo XX. Con sus muebles de acero tubular y sus edificios de hormigón, es el creador de la vida moderna. 
En 1925 diseña uno de sus muebles más famosos, el sillón Wassily que está considerado como el primer sillón realizado en tubo de acero. Su forma, sumamente racional, es, todavía hoy muy apreciada. Además es muy confortable. La estructura es tubular de acero cromado y el asiento, brazos y respaldo primero de tela y posteriormente de cuero. La ligereza, la transparencia de la forma y la elasticidad de su estructura son las características fundamentales de esta silla en el que son reconocibles algunos elementos del movimiento De Stijl. El empleo de tubos de acero será uno de los elementos característicos del diseño contemporáneo. Es el comienzo de una expansión imparable: centenares de diseñadores diseñan, experimentan y producen muebles metálicos que se convierten en el símbolo del estilo funcional propugnado por Gropius.  Algunos muebles de Breuer hoy en día se siguen produciendo (Knoll, etc.)




El Pabellón Alemán para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 de Ludwig MIES VAN DER ROHE

Esta pequeña construcción que formó parte de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929 cristalizó la revolución moderna en la concepción arquitectónica del espacio
Mies van der Rohe se ganó su reputación como gran arquitecto y diseñador con esta obraEn ella dio preeminencia a los espacios diáfanos y abiertos. Las habitaciones no eran cerradas sino que presentaban muros de cristal y mármol que definían los espacios y esta idea tendrá una influencia esencial en el diseño de interiores contemporáneo. Utilizó materiales muy lujosos que habrían sorprendido a Gropius como mármol, travertino y ónice.




La icónica silla Barcelona de sillón de cuero y acero cromado, fue diseñada por MIES VAN DER ROHE en colaboración con Lilly REICH, especialmente para el pabellón con homónimo nombre. El precio es elevado por lo difícil que es fabricarla (el marco esta hecho de una sola pieza) y el único fabricante con licencia para reproducirla es Knoll.


Lilly REICH (1885-1947) fue una excelente decoradora de interiores alemana, mano derecha de Mies en sus diseños de interiores y muebles, además de su pareja.

La manufactura Thonet -en otros tiempo famosa por sus muebles de haya curvada)-ha producido en gran escala la silla MR.

Fue muy refinada, de gusto exquisito e influyó con su pasión por los materiales como sedas y terciopelos en el arquitecto alemán.
Diseñó moda y escaparates. Trabajó para el Taller de Viena (Wiener Werkstätte) y llegó a ser directora de la Deutscher Werkbund. Durante los años 20 y 30 colaboró estrechamente con Mies en diseños de mobiliario que con frecuencia, erróneamente, solo se le atribuían a Mies van der Rohe. Entre sus colaboraciones destacan: las míticas sillas Barcelona y la MR.
Cuando Mies asumió la dirección de la Bauhaus en 1930, Reich se incorporó a la Bauhaus como profesora de diseños de muebles y decoración de interiores.

Otros productos vinculados a la decoración de interiores, como las lámparas de Marianne BRANDT (1893-1983) o de Wilhelm WAGENFELD (1900- 1990) representan la quintaesencia de la Bauhaus.
En algún caso, guardan una gran concomitancia con el Art Déco.


Entre todos los talleres de la Bauhaus, las ARTES TEXTILES ocuparon un papel preeminente, pero, destinado a las estudiantes femeninas. La sociedad de la época veía las labores textiles como una actividad inherente a la mujer, arrastrando con ello una división sexita del trabajo que venía del siglo XIX. 


En los talleres textiles aprendían aparte de a tejer y confeccionar alfombras de nudo, labores como: bordado, bordado a máquina, ganchillo, costura y macramé. 
El taller textil colaboraba especialmente con la carpintería. Las mujeres tapizaban muebles, pero también dejaron su huella en la decoración de la casa modelo Am Horn con numerosos tapices. Al igual que en los demás talleres, el textil combinó su actividad educativa con la productividad comercial.  Intentaban innovar, realizar diseños sencillos y funcionales, muy deudores de la pintura abstracta-geométrica. Llegaron a crear modelos y prototipos para la industria. Los diseños se basaban en formas geométricas básicas como el círculo, triángulo y cuadrado y en los colores elementales como el azul, amarillo o rojo. Era evidente la influencia de Kandinsky y Moholy Nagy en los diseños Bauhaus de artes textiles.
Se llevaba una cuidadosa documentación de los trabajos: las piezas única más importantes eran fotografíadas, muchos trabajos de las alumnas eran comprados por la Bauhaus, que se reservaba el derecho de reproducción. Además se llevaba un registro de los trabajos de hilado sobre los que la Bauhaus tenía los derechos: hasta el 1 de abril de 1925 se incluían 183 trabajos en la lista entre colchas, cojines, manteles, chales, alfombras, tapices, tapetes, cojines, ropa de niño, tocas, telas para blusas, colchas de cuna…

Gertrud ARNDT


Lore LEUDESDORFF



Gunta STÖLZL



Transcendencia e Impacto de la Bauhaus

Los artistas, diseñadores y arquitectos de la Bauhaus se trasladaron a Estados Unidos donde fueron fermento para la creación de escuelas como el célebre Institute of Design de Chicago –fundado por Moholy-Nagy en 1937-, mientras Gropius trabajaría en la prestigiosa universidad de Harvard. Por su parte, Mies van der Rohe se trasladó a Chicago donde dirigió el departamento de arquitectura del Illinois Institute of Technology y diseñó su nuevo campus.
El impacto de la Bauhaus en el diseño contemporáneo ha sido brutal y sus efectos todavía perviven.
Con el tiempo, la Bauhaus adquirió la reputación de haber creado un estilo propio a pesar de que éste no fuera uno de sus objetivos. 
El “estilo” Bauhaus lo podemos definir como sencillo, elegante, sobrio y geométrico, con una gran economía de medios, aunque en la práctica crearon obras muy variadas. La Bauhaus proporcionó los cimientos filosóficos del Movimiento Moderno. 
El diseño Bauhaus dejó una gran huella: sus productos fueron ampliamente reproducidos así como su método de enseñanza (que influirían hasta en las Escuelas españolas de Artes y Oficios). Y es que la Bauhaus cobró un auge espectacular en poco tiempo. 
En 1979 se inauguró el Archivo Bauhaus en Berlin, un edificio diseñado por Gropius y otros arquitectos. Hoy es un museo que alberga la colección Bauhaus más completa del mundo. En 2019, con motivo de su centenario, se espera inaugurar un nuevo museo en Berlin a cargo del estudio español González Hinz Zabala.
El movimiento de la Bauhaus influyó tardíamente en España  y se orientaría fundamentalmente hacia la renovación arquitectónica en la que se inscribieron nombres como Mercadal José María Sert.
Las voces críticas a la Bauhaus tampoco han faltado. En opinión de Tom Wolfe ha sido mitificado en exceso, provocando cierto papanatismo y sobrevaloración. Ha propiciado un uso y un abuso del funcionalismo: homogeneización, ausencia de ornamentación, casas como fábricas y fábricas como casas.
En conclusión, y a pesar de sus detractores, para bien o para mal, la Bauhaus se ha convertido en el paradigma del diseño moderno, de plena vigencia aún hoy en día.


PARA SABER MÁS

https://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?p1=22641
http://mondo-blogo.blogspot.com.es/2011/05/women-of-bauhaus.html
http://www.southbearpress.org/Home.html
http://www.fundacionico.es/exposiciones/marcel-breuer-diseno-y-arquitectura/
http://mdi1314.blogspot.com.es/2014/01/funcionalismo-racionalista-u-organicista.html
http://decofilia.com/blog/1920-sillon-f51/
https://www.moma.org/d/c/exhibition_catalogues/W1siZiIsIjMwMDE5OTQ0MyJdLFsicCIsImVuY292ZXIiLCJ3d3cubW9tYS5vcmcvY2FsZW5kYXIvZXhoaWJpdGlvbnMvMjc4IiwiaHR0cHM6Ly93d3cubW9tYS5vcmcvY2FsZW5kYXIvZXhoaWJpdGlvbnMvMjc4P2xvY2FsZT1lbiIsImkiXV0.pdf?sha=2a1aaea915211b8a



jueves, 21 de diciembre de 2017

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2018!

Gerard van Honthorst, "Adoración al Niño", c. 1620, Geleria de los Uffizi, Florencia. Fuente: Wikimedia



¡Con mis mejores deseos de felicidad para estas Navidades!
Un regalito musical: la "Marcha Radetzky " de Johann Strauss padre, dirigida por el gran Bareiboim (Concierto de Año Nuevo desde el Musikverein de Viena del año 2014).
¡Espero que lo disfrutéis!

martes, 12 de diciembre de 2017

ALPHONSE MUCHA, LA QUINTAESENCIA DEL ART NOUVEAU


¡Saludos!
Hasta el próximo 25 de febrero de 2018 se puede visitar en el Palacio de Gaviria de Madrid la espléndida exposición dedicada al artista checo Alphonse Mucha.
Aquí os muestro algunas fotos -algunas son detalles- que hice en la exposición. Las comentaremos en clase, analizando sus influencias (desde el Japonismo al Arts & Crafts), sus características, etc.



























Y por su interés, adjunto el dossier de prensa de esta muestra organizada por Arthemisia con la colaboración del Museo Fundación Mucha de Praga:
Después del gran éxito obtenido por la exposición dedicada a Escher, Arthemisia trae a Madrid un nuevo gran proyecto: a partir del próximo 12 de octubre llegarán al Palacio de Gaviria las icónicas figuras femeninas llenas de sensualidad de Alphonse Mucha, artista checo considerado como el inventor del Art Nouveau.
Se trata de una amplia retrospectiva de más de 200 obras, organizada y producida por Arthemisia en colaboración con la Fundación Mucha y comisariada por Tomoko Sato, curadora de la Fundación Mucha desde 2007. La exposición destacará seis facetas de la personalidad de Mucha: Bohemio, retratista, cosmopolita, místico, patriota y filósofo. A través de estos rasgos la exposición se enfocará en el desarrollo de su carrera artística y en su formación humanística, viviendo en una de las etapas más turbulentas de la historia de Europa.

Entre las piezas que componen la muestra, el público encontrará pinturas como Autorretrato (1899), carteles como el póster para Gismonda (1894) o el de Sarah Bernhardt como La Princesse Lointaine (1896). Asimismo podrá verse Francia abraza a Bohemia, pieza especialmente representativa dado que en 2018, cuando la exposición acabe, será el centenario de la fundación de Checoslovaquia y de la creación de esta pieza. Este cuadro muestra el espíritu de libertad, representado por la figura de Francia dando el beso de la libertad a Bohemia, que ha estado sufriendo la represión del imperio Austrohúngaro.

La amplia selección es fruto del préstamo de la Fundación Mucha, que trabaja desde hace años para ampliar el conocimiento de este artista en todo el mundo. Esto hará posible ver en Madrid una exposición monográfica que reconstruye por completo la trayectoria figurativa y humana de Mucha. En ella estarán todos los elementos clave de la vida y el trabajo del artista: su identidad cultural como checo y eslavo, además del amor por la familia y por su tierra de origen.

Imágenes de mujeres seductoras -inmortalizadas por su trazo ligero-, combinadas con maquetas y diseños tipográficos innovadores, hacen brotar la originalísima obra de Alphonse Mucha. La muestra será, por tanto, un extraordinario retrato de este gran creador checo, reconocido en la historia del arte por haber ideado el estilo que se extendería después por todo el mundo bajo el nombre de Art Nouveau o Stile Liberty.

La exposición

Hoy día, Alphonse Mucha está considerado uno de los artistas checos más famosos del mundo. Nacido en 1860 en la pequeña ciudad morava de Ivančice, alcanzó fama internacional en el París fin de siècle (finales del siglo XIX) gracias a sus carteles para los espectáculos teatrales de Sarah Bernhardt, la actriz francesa más popular de la época, así como a los paneles decorativos que representaban a mujeres en posturas airosas.

Para sus carteles, Mucha desarrolló un estilo particular, caracterizado por composiciones armoniosas, formas sinuosas, líneas orgánicas y paletas de colores tenues. El «estilo Mucha» no tardó en convertirse en sinónimo de Art Nouveau, tendencia decorativa que definiría toda una época. Cuando en 1900 se inauguró la Exposición Universal de París el artista checo ya estaba considerado una de las figuras destacadas de ese nuevo movimiento artístico. En 1904 visitó por primera vez Estados Unidos, donde le recibieron como a un héroe: la prensa le definió como «el mejor artista decorativo del mundo» y le convirtió en uno de los primeros de su campo en alcanzar la fama tanto en Europa como en Estados Unidos.

Aunque es conocido principalmente por los carteles que realizó durante su periodo parisino, Mucha hizo gala de una versatilidad extraordinaria; y es que, además de las actividades de pintor, escultor, fotógrafo y diseñador con una amplia gama de soportes, también fue un profesor de arte particularmente brillante y un pensador político. Era un firme defensor de la independencia de su patria del Imperio de los Habsburgo y supo expresar con fuerza el sueño de la unidad de los pueblos eslavos, escogiéndolo como tema de las obras de su último periodo artístico, en particular para el ciclo de veinte cuadros históricos monumentales titulado Epopeya eslava (1911-1926).

La exposición en el Palacio de Gaviria analiza el desarrollo de la carrera de Mucha y las metas de un artista poliédrico y visionario a través de casi doscientas obras pertenecientes a la Mucha Trust Collection. El espacio expositivo está dividido en seis secciones que pretenden mostrar los diferentes aspectos de la personalidad del artista checo: bohemio, creador de imágenes para el gran público, cosmopolita, místico, patriota y filósofo.


SECCIÓN 1
Un bohemio en París

El artista tiene que ser siempre fiel a sí mismo y a sus raíces nacionales.
Alphonse Mucha

Mucha, nacido en los años de máxima difusión del movimiento de resurgimiento nacional checo, fue un firme defensor del proyecto de una Checoslovaquia independiente. En Ivančice, su ciudad natal, el adolescente Mucha puso su talento artístico al servicio de la causa política, ilustrando el diario satírico local y decorando los auditorios. El patriotismo fue la fuerza espiritual natural que marcó toda la vida y la producción artística del pintor checo. A finales de la década de 1880, mientras estudiaba arte en Múnich y París, Mucha se convirtió en una figura destacada de las comunidades checas y eslavas de dichas ciudades. La conciencia nacionalista encontró la forma de emerger a través de los temas recurrentes de su arte: identidad checa, paneslavismo y amor por la patria y la familia.

Mucha llegó a París en otoño de 1887. A la sazón, la capital francesa se encontraba en pleno boom económico, y el optimismo y bienestar propios de la situación favorecían el desarrollo de las artes. Los estudiantes y artistas llegaban en tropel desde todos los rincones del mundo para instalarse en la capital mundial del arte, dando vida a un gran número de comunidades étnicas. Mucha no fue una excepción: organizó casi de inmediato un club para estudiantes eslavos (Lada) y, acto seguido, pasó a formar parte de la comunidad checa (Beseda), de la que luego sería presidente.

Gracias al apoyo económico del conde Eduard Khuen-Belasi (1847-1896), el pintor recibió dos años de formación artística en París, primero en la Académie Julian y luego en la Académie Colarossi. Sin embargo, cuando en 1889 el conde repentinamente dejó de pagarle el subsidio y Mucha se vio obligado a convertirse en un artista por encargo, trabajando como ilustrador de libros y revistas. En su primera etapa parisina vivió en una pequeña habitación del número 13 de la rue de la Grande-Chaumière, encima de la Crèmerie de Madame Charlotte Caron, de la que se hizo cliente habitual. La Crèmerie, famoso punto de encuentro de artistas que vivían con estrecheces, permitió al pintor checo entrar en contacto con otros colegas —como Paul Gauguin (1848-1903) y el autor sueco August Strindberg (1849-1912)— que, al igual que él, pasaban por un periodo difícil de su carrera. Sin embargo, en la Nochevieja de 1895, cuando el primer cartel de Mucha (Gismonda) invadió las calles de París, la vida del artista cambió radicalmente.

Esta sección empieza recorriendo los inicios del Mucha bohemio, en los márgenes de la sociedad francesa (nótese que la palabra «bohemio» también designa al oriundo de la región de Bohemia), y luego analiza el éxito que obtuvo con el cartel Gismonda, que pintó para Sarah Bernhardt (1844- 1923). Además de la serie de carteles realizados por Mucha para ella, y de otros trabajos relacionados con la «divina» actriz, la exposición presenta ilustraciones y algunos de los primeros dibujos del artista, con el objetivo de mostrar su sólida formación académica.


SECCIÓN 2
Un creador de imágenes para el gran público

Prefiero crear imágenes para la gente a producir arte como un fin en sí mismo.
Alphonse Mucha

En la década de 1890, los carteles habían adoptado un papel central en la cultura visual de la capital francesa. El desarrollo de la litografía a color y la creciente demanda de imágenes publicitarias en la cultura comercial de la belle époque ofrecían a los artistas la posibilidad de aventurarse con esa nueva forma de arte. Los carteles transformaron las calles de París en espacios expositivos a cielo abierto, y el primer y revolucionario cartel de Mucha para Sarah Bernhardt —con sus colores pastel, sus enigmáticos motivos bizantinos, el formato y la composición completamente originales— supuso una bocanada de aire fresco en el panorama artístico parisino.

Tras el éxito obtenido con Gismonda, Mucha empezó a recibir encargos para la producción de carteles publicitarios por parte de un gran número de impresores. En 1896 firmó un contrato exclusivo con el francés F. Champenois, que le garantizó un salario mensual. En verano de 1896, esa nueva seguridad económica permitió a Mucha mudarse a un apartamento más grande, con estudio, en la rue du Val-de-Grâce.

Durante su colaboración con Champenois, Mucha no creó solo carteles publicitarios, sino que también pintó paneles decorativos revolucionarios: carteles sin texto, realizados con fines exclusivamente artísticos o para decorar interiores. Se trataba de una nueva forma de arte, económica y accesible para todos, que contrastaba claramente con las obras tradicionales que podían comprar unos pocos privilegiados. En los años sucesivos, los carteles de Mucha empezaron a circular por Europa, y el estilo que los caracterizaba pasó a conocerse como «estilo Mucha», convirtiéndose en sinónimo del incipiente Art Nouveau.
Esta sección profundiza el enfoque muchiano de la producción de carteles y la creación del característico «estilo Mucha», mediante ejemplos de arte publicitario y paneles decorativos del artista checo. Además, la sección también presenta los Documents décoratifs (1902): una guía de diseño «lista para su uso» destinada a los artesanos, con la intención de «contribuir a transmitir los valores estéticos a la producción artística y artesanal».


SECCIÓN 3
Un cosmopolita

Mi arte, si se puede llamar así, se cristalizó. Se puso de moda. Se difundió por las fábricas y los
talleres con el nombre de «estilo Mucha».
Alphonse Mucha

En los últimos cinco años del siglo XIX, la fama de Mucha creció junto con la del Art Nouveau, que ya había empezado a difundirse por las principales ciudades europeas. En 1900, el pintor checo se consideraba un maestro en el arte del cartel, género muy practicado por los exponentes del nuevo estilo, y uno de los diseñadores más buscados y copiados de toda París.

Por su importante papel en el mundo del arte internacional, Mucha se vio implicado en una gran variedad de muestras y proyectos para la Exposición Universal de París de 1900. Durante «el evento más importante del siglo», el artista se ocupó también de la decoración del pabellón de Bosnia-Herzegovina por encargo del Imperio austrohúngaro.

Bosnia-Herzegovina se había anexionado en 1878, y el pabellón era particularmente importante porque tenía que ser una plataforma política del imperio. Como reconocimiento por su contribución, tras la Exposición Universal, Mucha recibió la insignia de la Orden Imperial de Francisco José I. Sin embargo, el artista se sentía profundamente atribulado por una situación que, ironías de la vida, le hacía trabajar para el imperio mientras los pueblos eslavos, incluido el bosnio, sufrían bajo dominio austriaco. Esa experiencia sembró en Mucha la idea de realizar una obra épica que representase las alegrías y el dolor de todos los pueblos eslavos, subrayando al mismo tiempo lo que los unía y su lucha contra la opresión.

Entre 1904 y 1909, Mucha viajó cinco veces a Estados Unidos con la esperanza de reunir los fondos necesarios para la producción de su futura Epopeya eslava. La búsqueda concluyó en 1909, cuando un empresario de Chicago, Charles Richard Crane (1858-1939), aceptó financiar el proyecto.

Esta sección documenta el auge a la fama de Alphonse Mucha con la Exposición Universal de 1900 de fondo, mediante una serie de obras vinculadas con el evento parisino. La sección también presenta las obras del periodo estadounidense de Mucha, prestando particular atención a las que revelan la relación del artista con el mundo del teatro, como las decoraciones para el German Theatre de Nueva York y los carteles para la actriz Maude Adams (1872-1953). 

SECCIÓN 4
El místico

El arte es la expresión de los sentimientos más íntimos… una necesidad espiritual.
Alphonse Mucha

A finales del otoño de 1894, Mucha conoció a August Strindberg, amigo de Gauguin y nuevo miembro de la colonia bohemia de Madame Charlotte. Strindberg era un místico con una pasión profunda por el ocultismo, rama de la teosofía que busca la verdad espiritual trascendiendo el mundo visible y material. Mucha y Strindberg no tardaron en convertirse en compañeros de debates filosóficos, y durante esa amistad el artista checo se vio profundamente influenciado por el concepto de «fuerzas misteriosas» que guían la vida del ser humano. El discurso de Strindberg será la base de la idea muchiana de «poderes invisibles», que en las obras del pintor checo se puede identificar en el motivo recurrente de una figura misteriosa detrás del tema central.

El 25 de enero de 1898, Mucha se unió a la logia parisina del Gran Oriente de Francia —la orden masónica más antigua e influyente de la Europa continental—, que fomentaba el «desarrollo del género humano» y la «conciencia de la libertad». La pertenencia de Mucha a la masonería era una consecuencia de su espiritualismo y, a través de ese recorrido espiritual, el pintor llegó a concebir las tres virtudes fundamentales de la humanidad —belleza, verdad y amor—, convenciéndose de que la divulgación de este mensaje a través del arte contribuiría a mejorar el mundo y favorecer la evolución del ser humano. Mucha siguió practicando la masonería toda su vida; en 1918, tras la creación de Checoslovaquia, el artista trabajó duramente para el restablecimiento de la masonería checa —prohibida en 1794 por orden de los Habsburgo— y, en 1923, fue elegido Soberano Gran Comendador de los masones checos. Realizó diferentes obras para las logias masónicas, entre ellas joyas, cartas patentes y cálices ceremoniales.

Esta sección analiza las influencias del espiritualismo y la filosofía masónica en las obras de Mucha, particularmente manifiestas en su libro ilustrado Le Pater. Publicada en 1899, esta obra representaba un mensaje sobre la evolución del ser humano —la forma en que el ser humano puede alcanzar la Verdad universal— que el artista dirigía a las generaciones futuras, a través de las palabras del padrenuestro y las ilustraciones inspiradas en el simbolismo masónico. En esta sección, además, se muestran los pasteles expresionistas del artista, inéditos hasta su muerte.


SECCIÓN 5
El patriota

La misión del arte es expresar los valores estéticos de cada país siguiendo la belleza de su espíritu. La misión del artista es enseñar a la gente a amar dicha belleza.
Alphonse Mucha

En 1910, Mucha volvió a casa para llevar a cabo su proyecto histórico: poner el arte al servicio de su país y del pueblo eslavo, en especial mediante la creación de la obra Epopeya eslava. Cuando obtuvo la financiación de Charles Richard Crane, el artista se dedicó en cuerpo y alma a la consecución de su objetivo. En 1911, tras concluir la decoración para la sala del alcalde en el ayuntamiento de Praga (Obecní Dům), Mucha se mudó al castillo de Zbiroh, en Bohemia occidental, para poder dedicarse por completo a su Epopeya.

Esta obra, sobre la que Mucha había empezado a reflexionar en el París fin de siècle, se estaba convirtiendo en un monumento a la unidad eslava; un hogar espiritual para todos los compatriotas del artista y una admonición para las generaciones futuras. Por ese motivo, Mucha seleccionó los veinte episodios históricos que, en su opinión, más habían influido en el desarrollo de la civilización eslava. Los episodios elegidos abarcan una amplia gama de temas (política, guerra, religión, filosofía y cultura); una mitad está sacada de la historia checa, y la otra refleja escenas históricas de las naciones eslavas precedentes. En su preparación para el ambicioso proyecto, Mucha no se limitó a leer un gran número de libros históricos —entre ellos los de František Palacký (1798-1876), figura de relieve en el resurgimiento nacional checo— y a consultar a expertos contemporáneos de historia eslava, sino que también realizó diferentes viajes de investigación (por Croacia, Serbia, Bulgaria, Montenegro, Polonia, Rusia y Grecia), durante los que dibujaba, fotografiaba y analizaba los hábitos y costumbres locales.

Esta sección presenta el aspecto patriótico de Mucha a través de las obras realizadas para su país, antes y después de la independencia. La exposición presenta un estudio para la pintura del techo de la sala del alcalde en el ayuntamiento de Praga (Obecní Dům), así como una doble proyección de diapositivas de las veinte pinturas monumentales del ciclo Epopeya eslava. También se muestran los carteles de temática checa y los primeros sellos postales y billetes que Mucha diseñó para su nueva nación, la República de Checoslovaquia, creada en 1918 tras la desintegración del Imperio Austro-Húngaro.

SECCIÓN 6
El artista-filósofo

El objetivo de mi trabajo nunca ha sido destruir, sino construir, unir. Tenemos que confiar en que la humanidad se acerque entre sí, pues todo será más fácil cuanto más capaces seamos de entendernos.
Alphonse Mucha


Además de aspirar a la unión espiritual de sus compañeros eslavos a través de la Epopeya, Mucha también estaba convencido de que la fuerza inspiradora del arte contribuiría a unir a todos los pueblos en aras del progreso de la humanidad. Para el pintor checo, el arte se había convertido en un instrumento para la difusión de ideas filosóficas, sobre todo las que buscaban conservar la paz para las generaciones futuras y la hermandad universal entre las personas.

Sin embargo, la paz europea tendría una vida breve: las disputas territoriales entre las naciones eslavas recién independizadas no se habían resuelto como es debido en el Tratado de Versalles, y en 1933 Adolf Hitler (1889-1945) se convirtió en canciller de Alemania. En 1938, diez años después de donar la Epopeya eslava a la ciudad de Praga, Mucha vio cómo Checoslovaquia perdía zonas significativas de sus regiones fronterizas con Alemania, Polonia y Hungría, y cómo el 15 de marzo de 1939 las tropas alemanas marcharon sobre Praga. Apenas veinte años después, la independencia de la patria de Mucha era historia, y el artista fue uno de los primeros arrestados por la Gestapo por su condición de ciudadano ilustre y masón. Con el corazón hecho añicos y los pulmones dañados, Mucha murió en Praga el 14 de julio de 1939, diez días antes de cumplir setenta y nueve años.

Al describir a Mucha como un filósofo, esta sección analiza las obras que expresan los intereses humanistas del artista, junto a su reacción ante la amenaza de la guerra en un mundo que cambiaba a pasos agigantados. La exposición se cierra con el último proyecto de Alphonse Mucha: el tríptico La edad de la razón, La edad de la sabiduría, La edad del amor, concebido como un monumento a toda la humanidad.

La intención del artista era que, en ese trabajo iniciado en 1936, cuando la terrible hipótesis de una guerra era cada vez más concreta, apareciesen la razón, la sabiduría y el amor como los tres principios clave de la humanidad, cuya armoniosa combinación propiciaría el progreso del ser humano. Aunque Mucha no pudo concluir el proyecto, los estudios realizados para ese tríptico aún logran transmitir su mensaje de paz universal.


Ilustrador, pintor, diseñador decorativo y fotógrafo, Alphonse Mucha está considerado en todo el mundo un protagonista indiscutible del Art Nouveau.
Mucha, artista prolífico y versátil, nació el 24 de julio de 1860 en Ivančice, una pequeña ciudad de Moravia meridional. La breve ocupación de su ciudad natal por parte de Prusia, tras la Guerra austro-prusiana, lo marcó profundamente. Durante toda su vida, Mucha concibió su arte como un medio de comunicación al servicio de su país, y soñaba con su independencia política.
Tras ser rechazado por la Academia de Bellas Artes de Praga, en 1878, Mucha formó parte de la compañía de teatro de su ciudad natal, trabajando de actor, director, decorador y diseñador de carteles teatrales. Además, tuvo una breve etapa como aprendiz de escenógrafo en Viena. Durante todo este periodo, Mucha también realizó ilustraciones para revistas satíricas de Moravia. De hecho, serían precisamente sus ilustraciones para revistas, y sobre todo para carteles, las que le garantizarán una fama mundial y eterna.

Gracias a su amistad con el conde Eduard Khuen-Belasi, que le encargó diseñar la decoración del castillo de Emmahof y financió sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Múnich, Mucha tuvo la oportunidad de recibir una educación artística formal en París, ciudad a la que llegó en 1887.
Estudió en la Académie Julian y disfrutó de la belle époque de la capital francesa, plagada de artistas provenientes de todos los rincones, que fundaron un gran número de comunidades étnicas. Gracias a su profundo sentimiento de identidad nacional y a sus ideales de paneslavismo, además del gran amor por su familia y su patria, que le valdrían el apodo del «Gran Checo», Mucha no tardó en convertirse en presidente del club Lada, una sociedad de estudiantes checos, polacos y rusos afincados en París.
Mientras tanto, la fundación de la Arts and Crafts Exhibition Society en Londres, que defendía los ideales de William Morris y abogaba por derribar la barrera entre las artes figurativas y las artes decorativas, allanó el camino para el movimiento del Art Nouveau y la consiguiente carrera artística de Mucha.
En 1889, tras perder el apoyo económico de su mecenas, Mucha empezó a trabajar de ilustrador para varias editoriales parisinas y praguenses, un trabajo que le llevará a recibir encargos para importantes carteles. El más destacado fue Gismonda, para la célebre actriz Sarah Bernhardt, en 1894.
Desde ese momento, «el estilo Mucha», caracterizado por composiciones armoniosas donde aparecían mujeres retratadas junto a motivos sacados de la naturaleza, se convertirá en sinónimo de Art Nouveau. En 1896, Mucha firmó un contrato en exclusiva con el impresor parisino F. Champenois, para el que realizó su primera serie de paneles decorativos: Las estaciones.
Gracias al éxito de dichos paneles, Mucha se convirtió en uno de los artistas más reconocidos de la capital francesa. En 1899, para la inminente Exposición Universal de París de 1900, el gobierno austrohúngaro le encargó decorar el pabellón de Bosnia-Herzegovina, una de sus exposiciones clave del evento. Este trabajo para el Imperio austrohúngaro le valdrá el título de caballero imperial de Francisco José I de Austria.
A pesar de su éxito artístico, Mucha estaba inquieto: mientras los pueblos eslavos sufrían bajo dominio austríaco, él disfrutaba de fama internacional en París y había trabajado para el imperio. La contradicción angustiaba profundamente al artista, y propició la profunda implicación de Mucha en la masonería. Además, su viaje de investigación a los Balcanes en 1899, para preparar el proyecto del pabellón bosnio, le inspiró para la Epopeya eslava, última obra maestra de Mucha. Este proyecto, al que dedicó la segunda mitad de su carrera, era «un monumento» que celebraba los logros de los pueblos eslavos.
En 1936, Mucha empezó a trabajar en un nuevo e imponente proyecto, el tríptico La edad de la razón, La edad de la sabiduría y La edad del amor, que no logrará concluir. Tres años después, tras la invasión alemana de Checoslovaquia, el artista fue uno de los primeros en ser arrestado e interrogado por la Gestapo. Poco después de su liberación, Mucha murió en Praga, el 14 de julio de 1939.

FICHA TÉCNICA

Título
Alphonse Mucha

Palacio Gaviria Calle del Arenal nº9 Madrid

Exposición abierta al público
Del 12 de octubre 2017 al 25 de
febrero 2018

Exposición producida y organizada por
Gruppo Arthemisia

En colaboración con
Mucha Foundation

Comisariado
Tomoko Sato

Horario
De domingo a lunes de 10h a 20h Viernes y sábados de 10h a 21h (La taquilla cierra una hora antes)

Aperturas extraordinarias
1 noviembre 10h – 21h 8 diciembre 10h – 21h 24 diciembre 10h – 18h 25 diciembre 10h – 21h 26 diciembre 10h – 21h 31 diciembre 10h – 21h 1 enero 10h – 21h
6 enero 10h – 21h
(La taquilla cierra una hora antes)

Sitio web official

Hashtag official
#MuchaMadrid

Departamento de prensa ACERCA COMUNICACIÓN
M. +34 672 300 896 / +34 672 300 897

ARTHEMISIA
Adele della Sala | ads@arthemisia.it Anastasia Marsella | am@arthemisia.it Salvatore Macaluso | sam@arthemisia.it
T. +39 06 69380306