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| Silla Wassily, Marcel Breuer, 1925-26, Fuente de la imagen: https://www.pinterest.es/explore/silla-wassily/
La Bauhaus fue una escuela de diseño, arquitectura y artes aplicadas, que surgió en Alemania en 1919. Perduró hasta 1933 al ser clausurada por los nazis.
El término Bauhaus quiere decir en alemán “casa de la construcción”: es una reminiscencia romántica, que deriva de los gremios artesanales medievales. Sigue por lo tanto, la estela e influencia que dejó el movimiento Arts & Crafts en Europa con su reivindicación de un arte del pueblo para el pueblo, la síntesis e integración de todas las artes, la valoración del trabajo artesanal...
Precedentes sin los cuales no se entiende la Bauhaus, fueron el llamado Taller de Viena (Wiener Werkstätte) y la Asociación Alemana de Artesanos (Deutscher Werkbund) de Munich.
La Bauhaus está considerada como el paradigma del diseño moderno y la escuela de arte más influyente de la historia. En ella confluyeron las más diversas poéticas y tendencias artísticas de vanguardia (Suprematismo, Expresionismo, Neoplasticismo, etc.) De hecho, Tafuri la definió como “cámara de decantación de las vanguardias”.
La Bauhaus fue fundada por el arquitecto alemán Walter GROPIUS (1883-1969). Fue fruto de la fusión de dos escuelas, la Escuela de Arte de Weimar y la Escuela de Artes Decorativas de esa misma ciudad. Bauhäuslers fue el nombre de los representantes y alumnos de esta institución educativa.
La Bauhaus cambió tres veces de sede, por eso podemos distinguir varias etapas:
1ª etapa: Weimar (1919-25): Gropius estuvo a cargo de la dirección hasta 1928.
2ª etapa: Dessau (1926-32) Entre 1926 y 1932 la Bauhaus se estableció en Dessau. Meyer era el director.
3ª etapa: Berlín fue la última sede (1932-33). Mies van der Rohe fue su director y con él pasó a ser una escuela privada.
La Bauhaus hay que entenderla en su contexto: surgió en una época de grandes transformaciones sociales y económicas e inestabilidad política marcada por la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial y la ascensión fulgurante del totalitarismo nazi.
Los objetivos de la Bauhaus eran:
*Terminar con la división entre arte e industria. Buscaban crear un arte moderno, funcional y desornamentado, un “arte total” donde confluyeran todas las artes y el diseño en sus múltiples vertientes. Buscaban la calidad de los objetos, aunque fueran hechos industrialmente. Fomentaron la producción de diseños en masa, funcionales pero estéticos. Para Gropius no existía diferencia entre artesano y artista.
*Como el movimiento Arts & Crafts, querían crear un arte para el pueblo, pero a diferencia de éstos, no renegaban de la industria. Los miembros de la Bauhaus no pretendían crear objetos únicos ni lujosos para una elite adinerada. Lo cierto es que rechazan el desbordamiento ornamental del modernismo – tan “burgués”- y les apasiona la geometría, el cubismo, las formas depuradas.
*Desean reformar radicalmente los estudios artísticos (metodología, contenidos, relación maestros-alumnos). Llevaron a cabo un intrépido y eficaz programa de formación artística.
Sus profesores fueron artistas de primera fila: Paul Klee (vidrio y pintura), Wassily Kandinsky (pintura), Lyonel Feininger (artes gráficas), Oskar Schlemmer (escultura y escenografía), Marcel Breuer (decoración de interiores), Herbert Bayer (tipografía y publicidad), Gerhard Marcks (cerámica), etc.
El alumnado recibía una formación muy amplia, tanto en arte como en tecnología ya que la Bauhaus quería terminar con la división entre arte e industria.
Inspirándose en las teorías y en los productos del Werkbund, la Bauhaus intenta conciliar la habilidad artesana con la producción industrial, uniendo en la figura del diseñador no sólo un artista creador sino también un experto en los materiales y la tecnología empleados.
En esta escuela, que tanta transcendencia ha tenido en la historia del arte, artes decorativas y arquitectura, se impartían diversos talleres –pintura, mobiliario, metales, cerámica, cristal, artes gráficas, tipografía, etc. Eran generalmente enseñados por dos profesores: un artista (que hacía el énfasis en la teoría) y un artesano (que hacia hincapié en la técnica). Después de tres años de curso, los alumnos recibían su diploma.
Antes de ser admitidos en los talleres, los estudiantes de la Bauhaus debían realizar un curso preliminar dirigido por Johannes Itten, Josef Albers, y László Moholy-Nagy.
En ocasiones contaban con la colaboración de sus propios alumnos, ya que en un cierto sentido la Bauhaus era una especie de hermandad entre “profesores y alumnos” que intentaban diluir las diferencias entre arte y artesanía.
Estilísticamente, la Bauhaus cambió profundamente hacia 1923: abandonaron sus orígenes ligados al expresionismo con huellas del romanticismo alemán, para preconizar diseños más fríos y racionalistas, por la influencia de la vanguardia neoplasticista del grupo holandés De Stijl. Las influencias en esta etapa proceden también de las vanguardias rusas. El resultado: una nueva síntesis entre arte e industria.
Símbolo de la Bauhaus marcado por la influencia del neoplasticismo holandés, 1923
Arquitectura. Los
diseñadores de la Bauhaus pretendían hacer tábula rasa, partir de cero. El formulador de la teoría arquitectónica de la Bauhaus fue el berlinés Walter GROPIUS (Berlín 1883- Boston 1969).
Discípulo del gran arquitecto
Peter Behrens, Gropius fue el gurú de la arquitectura moderna. Los jóvenes arquitectos
se rendían a sus pies.
Gropius y los Bauhäuslers deseaban una arquitectura
con valores sociales para trabajadores, una arquitectura “antiburguesa”.
La Bauhaus fue el paradigma de la
arquitectura funcional: hacen suyo el lema “la forma sigue a la función”. El funcionalismo era para ellos un
eufemismo de “no burgués”.
Sus edificios se caracterizaron por su
carácter desornamentado y funcional, con grandes superficies acristaladas y con cubiertas planas. Gropius se convirtió en uno de los arquitectos
más representativos del MOVIMIENTO
MODERNO. Diseño numerosos complejos de viviendas, en los que aplicó sus
ideas.
Entre sus obras más emblemáticas destaca
el edificio que diseñó para la
Bauhaus de Dessau (Alemania):
Es su obra maestra.
La realizó entre los años 1925-26.
Condensa las características esenciales de la Bauhaus: sencillez,
desornamentación, importancia de los paneles de cristal, funcionalismo
siguiendo el principio de que “la forma sigue a la función”.
Tiene planta
en forma de doble ele, creando diferentes ejes, articulando los volúmenes de
manera similar a las composiciones de Klee o Kandinsky. Nos recuerda
por tanto al juego de volúmenes del cubismo, del constructivismo ruso..., en
definitiva, de las vanguardias ligadas a la Bauhaus.
Predominan las líneas rectas y se elimina cualquier referencia decorativa, destacando
las amplias superficies acristaladas.
El tejado es plano.
Presenta diferentes secciones: Aulas de los estudiantes; Oficinas y administración;
Laboratorios;
Residencia de estudiantes; Alrededor de la
escuela, se construyes residencias y talleres para los profesores.
Los materiales
utilizados son acero, hormigón y vidrio. Utiliza nuevos materiales
constructivos prefabricados de estética del diseño industrial.
No hay ornamento ninguno ni en el interior
ni en el exterior, la única estética visible es la de la desnudez de los elementos arquitectónicos, la de su reiteración, la
de la máxima simplicidad formal.
Esta sencillez
formal y la adaptación de las formas a la función, hizo de este tipo de
construcciones un modelo útil,
pragmático y barato, lo que permitió que se aplicara a la edificación de
barrios populares. Consecuencia ésta perfectamente coherente con los postulados
ideológicos y socializantes de los miembros de la Escuela.
La Bauhaus creó
escuela, y nunca mejor dicho, y hoy es una visita obligada de cualquiera que
quiera conocer la esencia y el concepto formal de la arquitectura racionalista.
Otros edificios
representativos de Gropius son la Fábrica Fagus en Alemania o la Torre PanAm de Nueva York.
Muebles e Interiores BAUHAUS
Los diseñadores de la Bauhaus pretendían hacer tábula rasa, partir de cero.
Como ya era habitual en aquél entonces, los primeros diseñadores del siglo XX fueron arquitectos, que al no encontrar lo que buscaban en el mercado, optaron por diseñar ellos mismos el mobiliario y otros objetos de uso cotidiano, adecuados a las necesidades de sus proyectos constructivos.
Los muebles e interiores diseñados en la Bauhaus son el resultado de la aplicación del famoso axioma funcionalista: “la forma sigue a la función” adoptado por decenas de miles de diseñadores.
“Funcional” se convirtió en uno de los diversos eufemismos de antiburgués. La austera simplicidad de los interiores Bauhaus les hacía proclamar el lema de Mies van der Rohe “menos es más”.
Casa Sommerfeld, Berlín, 1921. Alumnos de la Bauhaus, Gropius y Meyer.
Buscan la simplicidad de formas, la geometrización, los volúmenes puros, los muros cortinas de cristal y los tejados planos.
La Bauhaus propugna interiores sobrios, despojados, desnudos de ornamentación. Es la antítesis esteticista e hiperdecorativa del modernismo.
Eran contrarios a la decoración de interiores burguesa y recargada, con grandes cortinajes y bibelots. Lo que deseaban eran espacios abiertos, con mucha luz y desornamentados.
Los interiores eran estancias totalmente blancas, desnudas, purgadas de toda decoración y liberadas de todo revestimiento, de cornisas... No había papeles pintados, ni colgaduras, ni alfombras. Y nada de muebles tapizados con telas bonitas.
Los radiadores quedaban al desnudo como un objeto puro, abstracto, también escultórico.
Los muebles se fabricaban con materiales puros de color natural: cuero, acero tubular o lona entre otros. Cuanto más ligeros y duraderos mejor.
Al final los edificios y sus interiores presentaban un “cierto aire de familia muy similar”. Así las cosas, todo edificio moderno de calidad parecía una fabrica. Tal era el diseño contemporáneo. Todos los edificios estaban condenados a tener el mismo aspecto.
La Bauhaus se caracterizó por investigar y utilizar nuevos materiales como el acero, la metalurgia, los plásticos, el cemento, el hormigón o el cristal que se unían en las mismas piezas con la piedra, la arcilla, o la madera.
Para decorar los interiores utilizaban colores como el blanco y gris y en algún caso colores primarios que nos recuerdan al grupo De Stijl, con el que guardan muchas relaciones y semejanzas.
Entre los diseñadores principales de muebles, arquitectura e interiores destacaron el propio Walter GROPIUS, Marcel BREUER, y Ludwig MIES VAN DER ROHE.
El sillón F51 fue diseñado junto con un sofá a juego por el arquitecto y diseñador alemán Walter Gropius para su despacho de la Bauhaus de Weimar. En 1923 Gropius hizo el mobiliario y Gertrud Arndt la alfombra. Else Mögelin diseñó el tapiz. Tanto en el edificio de la Bauhaus en Dessau como en el de Weimar existe una reproducción de estas oficinas. Los sillones F51 hoy en día los comercializa Tecta en varios colores.
El arquitecto y diseñador húngaro MARCEL BREUER (1902-1981) es la figura que mejor encarna las teorías desarrolladas por Gropius.
Breuer ha pasado a la historia como uno de los diseñadores y arquitectos más importantes del siglo XX. Con sus muebles de acero tubular y sus edificios de hormigón, es el creador de la vida moderna.
En 1925 diseña uno de sus muebles más famosos, el sillón Wassily que está considerado como el primer sillón realizado en tubo de acero. Su forma, sumamente racional, es, todavía hoy muy apreciada. Además es muy confortable. La estructura es tubular de acero cromado y el asiento, brazos y respaldo primero de tela y posteriormente de cuero. La ligereza, la transparencia de la forma y la elasticidad de su estructura son las características fundamentales de esta silla en el que son reconocibles algunos elementos del movimiento De Stijl. El empleo de tubos de acero será uno de los elementos característicos del diseño contemporáneo. Es el comienzo de una expansión imparable: centenares de diseñadores diseñan, experimentan y producen muebles metálicos que se convierten en el símbolo del estilo funcional propugnado por Gropius. Algunos muebles de Breuer hoy en día se siguen produciendo (Knoll, etc.)
Esta pequeña construcción que formó parte de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929 cristalizó la revolución moderna en la concepción arquitectónica del espacio.
Mies van der Rohe se ganó su reputación como gran arquitecto y diseñador con esta obra. En ella dio preeminencia a los espacios diáfanos y abiertos. Las habitaciones no eran cerradas sino que presentaban muros de cristal y mármol que definían los espacios y esta idea tendrá una influencia esencial en el diseño de interiores contemporáneo. Utilizó materiales muy lujosos que habrían sorprendido a Gropius como mármol, travertino y ónice.
La icónica silla Barcelona de sillón de cuero y acero cromado, fue diseñada por MIES VAN DER ROHE en colaboración con Lilly REICH, especialmente para el pabellón con homónimo nombre. El precio es elevado por lo difícil que es fabricarla (el marco esta hecho de una sola pieza) y el único fabricante con licencia para reproducirla es Knoll.
Lilly REICH (1885-1947) fue una excelente decoradora de interiores alemana, mano derecha de Mies en sus diseños de interiores y muebles, además de su pareja.
La manufactura Thonet -en otros tiempo famosa por sus muebles de haya curvada)-ha producido en gran escala la silla MR.
Fue muy refinada, de gusto exquisito e influyó con su pasión por los materiales como sedas y terciopelos en el arquitecto alemán.
Diseñó moda y escaparates. Trabajó para el Taller de Viena (Wiener Werkstätte) y llegó a ser directora de la Deutscher Werkbund. Durante los años 20 y 30 colaboró estrechamente con Mies en diseños de mobiliario que con frecuencia, erróneamente, solo se le atribuían a Mies van der Rohe. Entre sus colaboraciones destacan: las míticas sillas Barcelona y la MR.
Cuando Mies asumió la dirección de la Bauhaus en 1930, Reich se incorporó a la Bauhaus como profesora de diseños de muebles y decoración de interiores.
Otros productos vinculados a la decoración de interiores, como las lámparas de Marianne BRANDT (1893-1983) o de Wilhelm WAGENFELD (1900- 1990) representan la quintaesencia de la Bauhaus.
En algún caso, guardan una gran concomitancia con el Art Déco.
Entre todos los talleres de la Bauhaus, las ARTES TEXTILES ocuparon un papel preeminente, pero, destinado a las estudiantes femeninas. La sociedad de la época veía las labores textiles como una actividad inherente a la mujer, arrastrando con ello una división sexita del trabajo que venía del siglo XIX.
En los talleres textiles aprendían aparte de a tejer y confeccionar alfombras de nudo, labores como: bordado, bordado a máquina, ganchillo, costura y macramé.
El taller textil colaboraba especialmente con la carpintería. Las mujeres tapizaban muebles, pero también dejaron su huella en la decoración de la casa modelo Am Horn con numerosos tapices. Al igual que en los demás talleres, el textil combinó su actividad educativa con la productividad comercial. Intentaban innovar, realizar diseños sencillos y funcionales, muy deudores de la pintura abstracta-geométrica. Llegaron a crear modelos y prototipos para la industria. Los diseños se basaban en formas geométricas básicas como el círculo, triángulo y cuadrado y en los colores elementales como el azul, amarillo o rojo. Era evidente la influencia de Kandinsky y Moholy Nagy en los diseños Bauhaus de artes textiles.
Se llevaba una cuidadosa documentación de los trabajos: las piezas única más importantes eran fotografíadas, muchos trabajos de las alumnas eran comprados por la Bauhaus, que se reservaba el derecho de reproducción. Además se llevaba un registro de los trabajos de hilado sobre los que la Bauhaus tenía los derechos: hasta el 1 de abril de 1925 se incluían 183 trabajos en la lista entre colchas, cojines, manteles, chales, alfombras, tapices, tapetes, cojines, ropa de niño, tocas, telas para blusas, colchas de cuna…
Gertrud ARNDT
Lore LEUDESDORFF
Gunta STÖLZL
Transcendencia e Impacto de la Bauhaus
Los artistas, diseñadores y arquitectos de la Bauhaus se trasladaron a Estados Unidos donde fueron fermento para la creación de escuelas como el célebre Institute of Design de Chicago –fundado por Moholy-Nagy en 1937-, mientras Gropius trabajaría en la prestigiosa universidad de Harvard. Por su parte, Mies van der Rohe se trasladó a Chicago donde dirigió el departamento de arquitectura del Illinois Institute of Technology y diseñó su nuevo campus.
El impacto de la Bauhaus en el diseño contemporáneo ha sido brutal y sus efectos todavía perviven.
Con el tiempo, la Bauhaus adquirió la reputación de haber creado un estilo propio a pesar de que éste no fuera uno de sus objetivos.
El “estilo” Bauhaus lo podemos definir como sencillo, elegante, sobrio y geométrico, con una gran economía de medios, aunque en la práctica crearon obras muy variadas. La Bauhaus proporcionó los cimientos filosóficos del Movimiento Moderno.
El diseño Bauhaus dejó una gran huella: sus productos fueron ampliamente reproducidos así como su método de enseñanza (que influirían hasta en las Escuelas españolas de Artes y Oficios). Y es que la Bauhaus cobró un auge espectacular en poco tiempo.
En 1979 se inauguró el Archivo Bauhaus en Berlin, un edificio diseñado por Gropius y otros arquitectos. Hoy es un museo que alberga la colección Bauhaus más completa del mundo. En 2019, con motivo de su centenario, se espera inaugurar un nuevo museo en Berlin a cargo del estudio español González Hinz Zabala.
El movimiento de la Bauhaus influyó tardíamente en España y se orientaría fundamentalmente hacia la renovación arquitectónica en la que se inscribieron nombres como Mercadal o José María Sert.
Las voces críticas a la Bauhaus tampoco han faltado. En opinión de Tom Wolfe ha sido mitificado en exceso, provocando cierto papanatismo y sobrevaloración. Ha propiciado un uso y un abuso del funcionalismo: homogeneización, ausencia de ornamentación, casas como fábricas y fábricas como casas.
En conclusión, y a pesar de sus detractores, para bien o para mal, la Bauhaus se ha convertido en el paradigma del diseño moderno, de plena vigencia aún hoy en día.
PARA SABER MÁS
https://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?p1=22641
http://mondo-blogo.blogspot.com.es/2011/05/women-of-bauhaus.html
http://www.southbearpress.org/Home.html
http://www.fundacionico.es/exposiciones/marcel-breuer-diseno-y-arquitectura/
http://mdi1314.blogspot.com.es/2014/01/funcionalismo-racionalista-u-organicista.html
http://decofilia.com/blog/1920-sillon-f51/
https://www.moma.org/d/c/exhibition_catalogues/W1siZiIsIjMwMDE5OTQ0MyJdLFsicCIsImVuY292ZXIiLCJ3d3cubW9tYS5vcmcvY2FsZW5kYXIvZXhoaWJpdGlvbnMvMjc4IiwiaHR0cHM6Ly93d3cubW9tYS5vcmcvY2FsZW5kYXIvZXhoaWJpdGlvbnMvMjc4P2xvY2FsZT1lbiIsImkiXV0.pdf?sha=2a1aaea915211b8a
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Blog educativo dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Historia de la Indumentaria. Fundamentos del Arte I y II.
Descripción del blog
Este blog educativo está dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Apuntes de Fundamentos del Arte I y II. Resúmenes de Historia de la Indumentaria. Cine en el Arte, Arte en el Cine. Todos los textos han sido escritos por la autora del blog, Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes. Todas las imágenes contenidas en esta web tienen exclusivamente una intencionalidad didáctica. Si alguna imagen empleada vulnera derechos de autor, puede solicitar la retirada del material que considere de su propiedad intelectual. El contenido de mis artículos puede ser descargado libremente, pero por favor, cite la procedencia. Imagen que encabeza el blog: Un Bar aux Folies Bergère, Édouard Manet, c. 1882. Courtauld Institut, Londres. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Public Domain
miércoles, 7 de febrero de 2018
LA BAUHAUS, PARADIGMA DEL DISEÑO MODERNO
jueves, 21 de diciembre de 2017
¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2018!
Gerard van Honthorst, "Adoración al Niño", c. 1620, Geleria de los Uffizi, Florencia. Fuente: Wikimedia
¡Con mis mejores deseos de felicidad para estas Navidades!
Un regalito musical: la "Marcha Radetzky " de Johann Strauss padre, dirigida por el gran Bareiboim (Concierto de Año Nuevo desde el Musikverein de Viena del año 2014).
¡Espero que lo disfrutéis!
martes, 12 de diciembre de 2017
ALPHONSE MUCHA, LA QUINTAESENCIA DEL ART NOUVEAU
¡Saludos!
Hasta el próximo 25 de febrero de 2018 se puede visitar en el Palacio de Gaviria de Madrid la espléndida exposición dedicada al artista checo Alphonse Mucha.
Aquí os muestro algunas fotos -algunas son detalles- que hice en la exposición. Las comentaremos en clase, analizando sus influencias (desde el Japonismo al Arts & Crafts), sus características, etc.
Aquí os muestro algunas fotos -algunas son detalles- que hice en la exposición. Las comentaremos en clase, analizando sus influencias (desde el Japonismo al Arts & Crafts), sus características, etc.
Y por su interés, adjunto el dossier de prensa de esta muestra organizada por Arthemisia con la colaboración del Museo Fundación Mucha de Praga:
Después del gran éxito obtenido por la
exposición dedicada a Escher, Arthemisia trae a Madrid un nuevo gran proyecto:
a partir del próximo 12 de octubre llegarán al Palacio de Gaviria las icónicas
figuras femeninas llenas de sensualidad de Alphonse
Mucha, artista checo considerado como el inventor del Art Nouveau.
Se trata de una amplia retrospectiva de
más de 200 obras, organizada y producida por Arthemisia en colaboración con
la Fundación
Mucha y comisariada por Tomoko Sato, curadora de la Fundación Mucha
desde 2007. La exposición destacará seis facetas de la personalidad de Mucha:
Bohemio, retratista, cosmopolita, místico, patriota y filósofo. A través de estos
rasgos la exposición se enfocará en el desarrollo de su carrera artística y en
su formación humanística, viviendo en una de las etapas más turbulentas de la
historia de Europa.
Entre las piezas que componen la
muestra, el público encontrará pinturas como Autorretrato (1899), carteles como el póster para Gismonda (1894) o el de Sarah Bernhardt
como La Princesse Lointaine (1896). Asimismo podrá verse Francia abraza a Bohemia, pieza especialmente representativa dado
que en 2018, cuando la exposición acabe, será el centenario de la fundación de
Checoslovaquia y de la creación de esta pieza. Este cuadro muestra el espíritu
de libertad, representado por la figura de Francia dando el beso de la libertad
a Bohemia, que ha estado sufriendo la represión del imperio Austrohúngaro.
La amplia selección es fruto del
préstamo de la Fundación Mucha, que trabaja desde hace años para ampliar el
conocimiento de este artista en todo el mundo. Esto hará posible ver en Madrid
una exposición monográfica que reconstruye por completo la trayectoria
figurativa y humana de Mucha. En ella estarán todos los elementos clave de la
vida y el trabajo del artista: su identidad cultural como checo y eslavo, además
del amor por la familia y por su tierra de origen.
Imágenes de mujeres seductoras
-inmortalizadas por su trazo ligero-, combinadas con maquetas y diseños
tipográficos innovadores, hacen brotar la originalísima obra de Alphonse Mucha.
La muestra será, por tanto, un extraordinario retrato de este gran creador
checo, reconocido en la historia del arte por haber ideado el estilo que se
extendería después por todo el mundo bajo el nombre de Art
Nouveau o Stile Liberty.
La exposición
Hoy día, Alphonse Mucha está
considerado uno de los artistas checos más famosos del mundo. Nacido en 1860 en
la pequeña ciudad morava de Ivančice, alcanzó fama internacional en el París fin de siècle (finales del siglo XIX)
gracias a sus carteles para los espectáculos teatrales de Sarah Bernhardt, la
actriz francesa más popular de la época, así como a los paneles decorativos que
representaban a mujeres en posturas airosas.
Para sus carteles, Mucha desarrolló un
estilo particular, caracterizado por composiciones armoniosas, formas sinuosas,
líneas orgánicas y paletas de colores tenues. El «estilo Mucha» no tardó en
convertirse en sinónimo de Art Nouveau, tendencia decorativa que definiría toda
una época. Cuando en 1900 se inauguró la Exposición Universal de París el
artista checo ya estaba considerado una de las figuras destacadas de ese nuevo
movimiento artístico. En 1904 visitó por primera vez Estados Unidos, donde le
recibieron como a un héroe: la prensa le definió como «el mejor artista
decorativo del mundo» y le convirtió en uno de los primeros de su campo en
alcanzar la fama tanto en Europa como en Estados Unidos.
Aunque es conocido principalmente por
los carteles que realizó durante su periodo parisino, Mucha hizo gala de una versatilidad extraordinaria; y es que, además de las actividades de pintor, escultor, fotógrafo y diseñador con una
amplia gama de soportes, también fue un profesor de arte particularmente
brillante y un pensador político. Era un firme defensor de la independencia de
su patria del Imperio de los Habsburgo y supo expresar con fuerza el sueño de
la unidad de los pueblos eslavos, escogiéndolo como tema de las obras de su
último periodo artístico, en particular para el ciclo de veinte cuadros
históricos monumentales titulado Epopeya
eslava (1911-1926).
La exposición en el Palacio de Gaviria
analiza el desarrollo de la carrera de Mucha y las metas de un artista
poliédrico y visionario a través de casi doscientas obras pertenecientes a la
Mucha Trust Collection. El espacio expositivo está dividido en seis secciones
que pretenden mostrar los diferentes aspectos de la personalidad del artista
checo: bohemio, creador de imágenes para el gran público, cosmopolita, místico,
patriota y filósofo.
SECCIÓN 1
Un bohemio en París
El artista tiene que ser siempre fiel a sí mismo y
a sus raíces nacionales.
Alphonse Mucha
Mucha, nacido en los años de máxima
difusión del movimiento de resurgimiento nacional checo, fue un firme defensor
del proyecto de una Checoslovaquia independiente. En Ivančice, su ciudad natal,
el adolescente Mucha puso su talento artístico al servicio de la causa
política, ilustrando el diario satírico local y decorando los auditorios. El
patriotismo fue la fuerza espiritual natural que marcó toda la vida y la producción
artística del pintor checo. A finales de la década de 1880, mientras estudiaba
arte en Múnich y París, Mucha se convirtió en una figura destacada de las
comunidades checas y eslavas de dichas ciudades. La conciencia nacionalista
encontró la forma de emerger a través de los temas recurrentes de su arte:
identidad checa, paneslavismo y amor por
la patria y la familia.
Mucha
llegó a París en otoño de 1887. A la sazón, la capital francesa
se encontraba en pleno boom económico, y el optimismo y
bienestar propios de la situación favorecían el desarrollo de las artes. Los
estudiantes y artistas llegaban en tropel desde todos los rincones del mundo
para instalarse en la capital mundial del arte, dando vida a un gran número de
comunidades étnicas. Mucha no fue una excepción: organizó casi de inmediato un
club para estudiantes eslavos (Lada) y, acto seguido, pasó a formar parte de la
comunidad checa (Beseda), de la que luego sería presidente.
Gracias al apoyo económico del conde
Eduard Khuen-Belasi (1847-1896), el pintor recibió dos años de formación
artística en París, primero en la Académie Julian y luego en la Académie
Colarossi. Sin embargo, cuando en 1889 el conde repentinamente dejó de pagarle
el subsidio y Mucha se vio obligado a convertirse en un artista por encargo,
trabajando como ilustrador de libros y revistas. En su primera etapa parisina vivió en una pequeña habitación del número 13 de la rue de la Grande-Chaumière, encima de la
Crèmerie de Madame Charlotte Caron, de la que se hizo cliente habitual. La
Crèmerie, famoso punto de encuentro de artistas que vivían con estrecheces,
permitió al pintor checo entrar en contacto con otros colegas —como Paul
Gauguin (1848-1903) y el autor sueco August Strindberg (1849-1912)— que, al
igual que él, pasaban por un periodo difícil de su carrera. Sin embargo, en la
Nochevieja de 1895, cuando el primer cartel de Mucha (Gismonda) invadió las calles de París, la vida del artista cambió radicalmente.
Esta sección empieza recorriendo los
inicios del Mucha bohemio, en los márgenes de la sociedad francesa (nótese que
la palabra «bohemio» también designa al oriundo de la región de Bohemia), y
luego analiza el éxito que obtuvo con el cartel Gismonda, que pintó para Sarah Bernhardt (1844- 1923). Además de la
serie de carteles realizados por Mucha para ella, y de otros trabajos
relacionados con la «divina» actriz, la exposición presenta ilustraciones y
algunos de los primeros dibujos del artista, con el objetivo de mostrar su
sólida formación académica.
SECCIÓN 2
Un creador de imágenes para el gran público
Prefiero crear imágenes para la gente a producir
arte como un fin en sí mismo.
Alphonse Mucha
En la década de 1890, los carteles
habían adoptado un papel central en la cultura visual de la capital francesa.
El desarrollo de la litografía a color y la creciente demanda de imágenes
publicitarias en la cultura comercial de la belle époque ofrecían a los
artistas la posibilidad de aventurarse con esa nueva forma de arte. Los
carteles transformaron las calles de París en espacios expositivos a cielo
abierto, y el primer y revolucionario cartel de Mucha para Sarah Bernhardt —con
sus colores pastel, sus enigmáticos motivos bizantinos, el formato y la
composición completamente originales— supuso una bocanada de aire fresco en el
panorama artístico parisino.
Tras el éxito obtenido con Gismonda, Mucha empezó a recibir
encargos para la producción de carteles publicitarios por parte de un gran
número de impresores. En 1896 firmó un contrato exclusivo con el francés F.
Champenois, que le garantizó un salario mensual. En verano de 1896, esa nueva seguridad
económica permitió a Mucha mudarse a un apartamento más grande, con estudio, en
la rue du Val-de-Grâce.
Durante su colaboración con Champenois,
Mucha no creó solo carteles publicitarios, sino que también pintó paneles
decorativos revolucionarios: carteles sin texto, realizados con fines
exclusivamente artísticos o para decorar interiores. Se trataba de una nueva
forma de arte, económica y accesible para todos, que contrastaba claramente con
las obras tradicionales que podían comprar unos pocos privilegiados. En los
años sucesivos, los carteles de Mucha empezaron
a circular por Europa, y el estilo que los caracterizaba pasó a conocerse como
«estilo Mucha», convirtiéndose en sinónimo del incipiente Art Nouveau.
Esta sección profundiza el enfoque muchiano de la producción de carteles y
la creación del característico «estilo Mucha», mediante ejemplos de arte
publicitario y paneles decorativos del artista checo. Además, la sección
también presenta los Documents décoratifs (1902): una guía de diseño «lista
para su uso» destinada a los artesanos, con la intención de «contribuir a
transmitir los valores estéticos a la producción artística y artesanal».
SECCIÓN 3
Un cosmopolita
Mi arte, si se puede llamar así, se cristalizó. Se
puso de moda. Se difundió por las fábricas y los
talleres con el nombre de «estilo Mucha».
Alphonse Mucha
En los últimos cinco años del siglo
XIX, la fama de Mucha creció junto con la del Art Nouveau, que ya había
empezado a difundirse por las principales ciudades europeas. En 1900, el pintor
checo se consideraba un maestro en el arte del cartel, género muy practicado
por los exponentes del nuevo estilo, y uno de los diseñadores más buscados y
copiados de toda París.
Por su importante papel en el mundo del
arte internacional, Mucha se vio implicado en una gran variedad de muestras y
proyectos para la Exposición Universal de París de 1900. Durante «el evento más
importante del siglo», el artista se ocupó también de la decoración del
pabellón de Bosnia-Herzegovina por encargo del Imperio austrohúngaro.
Bosnia-Herzegovina se había anexionado
en 1878, y el pabellón era particularmente importante porque tenía que ser una
plataforma política del imperio. Como reconocimiento por su contribución, tras
la Exposición Universal, Mucha recibió la insignia de la Orden Imperial de
Francisco José I. Sin embargo, el artista se sentía profundamente atribulado
por una situación que, ironías de la vida, le hacía trabajar para el imperio
mientras los pueblos eslavos, incluido el bosnio, sufrían bajo dominio
austriaco. Esa experiencia sembró en Mucha la idea de realizar una obra épica
que representase las alegrías y el dolor de todos los pueblos eslavos,
subrayando al mismo tiempo lo que los unía y su lucha contra la opresión.
Entre 1904 y 1909, Mucha viajó cinco
veces a Estados Unidos con la esperanza de reunir los fondos necesarios para la producción de su futura
Epopeya eslava. La búsqueda
concluyó en 1909, cuando un empresario de Chicago,
Charles Richard Crane (1858-1939), aceptó financiar el proyecto.
Esta sección documenta el auge a la
fama de Alphonse Mucha con la Exposición Universal de 1900 de fondo, mediante
una serie de obras vinculadas con el evento parisino. La sección también
presenta las obras del periodo estadounidense de Mucha, prestando particular
atención a las que revelan la relación del artista con el mundo del teatro,
como las decoraciones para el German Theatre de Nueva York y los carteles para
la actriz Maude Adams (1872-1953).
SECCIÓN 4
El místico
El arte es la expresión de los sentimientos más íntimos… una necesidad
espiritual.
Alphonse Mucha
Alphonse Mucha
A finales del otoño de 1894, Mucha
conoció a August Strindberg, amigo de Gauguin y nuevo miembro de la colonia
bohemia de Madame Charlotte. Strindberg era un místico con una pasión profunda
por el ocultismo, rama de la teosofía que busca la verdad espiritual
trascendiendo el mundo visible y material. Mucha y Strindberg no tardaron en convertirse en compañeros de debates
filosóficos, y durante esa amistad el artista checo se vio profundamente
influenciado por el concepto de «fuerzas misteriosas» que guían la vida del ser
humano. El discurso de Strindberg será la base de la idea muchiana de «poderes invisibles», que en las obras del pintor checo
se puede identificar en el motivo recurrente de una figura misteriosa detrás
del tema central.
El 25 de enero de 1898, Mucha se unió a
la logia parisina del Gran Oriente de Francia —la orden masónica más antigua e
influyente de la Europa continental—, que fomentaba el «desarrollo del género
humano» y la «conciencia de la libertad». La pertenencia de Mucha a la
masonería era una consecuencia de su espiritualismo y, a través de ese
recorrido espiritual, el pintor llegó a concebir las tres virtudes
fundamentales de la humanidad —belleza, verdad y amor—, convenciéndose de que
la divulgación de este mensaje a través del arte contribuiría a mejorar el
mundo y favorecer la evolución del ser humano. Mucha siguió practicando la
masonería toda su vida; en 1918, tras la creación de Checoslovaquia, el artista
trabajó duramente para el restablecimiento de la masonería checa —prohibida en
1794 por orden de los Habsburgo— y, en 1923, fue elegido Soberano Gran
Comendador de los masones checos. Realizó diferentes obras para las logias masónicas,
entre ellas joyas, cartas patentes y cálices ceremoniales.
Esta sección analiza las influencias
del espiritualismo y la filosofía masónica en las obras de Mucha,
particularmente manifiestas en su libro ilustrado Le Pater. Publicada en 1899, esta obra representaba un mensaje
sobre la evolución del ser humano —la forma en que el ser humano puede alcanzar
la Verdad universal— que el artista dirigía a las generaciones futuras, a
través de las palabras del padrenuestro y las ilustraciones inspiradas en el simbolismo
masónico. En esta sección, además, se muestran los pasteles expresionistas del
artista, inéditos hasta su muerte.
SECCIÓN 5
El patriota
La misión del arte es expresar los valores estéticos de cada país
siguiendo la belleza de su espíritu.
La misión del artista es enseñar a la gente a amar dicha belleza.
Alphonse Mucha
En 1910, Mucha volvió a casa para
llevar a cabo su proyecto histórico: poner el arte al servicio de su país y del
pueblo eslavo, en especial mediante la creación de la obra Epopeya eslava. Cuando obtuvo la financiación de Charles Richard
Crane, el artista se dedicó en cuerpo y alma a la consecución de su objetivo.
En 1911, tras concluir la decoración para la sala del alcalde en el
ayuntamiento de Praga (Obecní Dům), Mucha se mudó al castillo de Zbiroh, en
Bohemia occidental, para poder dedicarse por completo a su Epopeya.
Esta obra, sobre la que Mucha había
empezado a reflexionar en el París fin de
siècle, se estaba convirtiendo en un monumento a la unidad eslava; un hogar
espiritual para todos los compatriotas del artista y una admonición para las
generaciones futuras. Por ese motivo, Mucha seleccionó los veinte episodios históricos
que, en su opinión, más habían influido en el desarrollo de la civilización
eslava. Los episodios elegidos abarcan una amplia gama de temas (política,
guerra, religión, filosofía y cultura); una mitad está sacada de la historia
checa, y la otra refleja escenas históricas de las naciones eslavas
precedentes. En su preparación para el ambicioso proyecto, Mucha no se limitó a
leer un gran número de libros históricos —entre ellos los de František Palacký
(1798-1876), figura de relieve en el resurgimiento nacional checo— y a
consultar a expertos contemporáneos de historia eslava, sino que también
realizó diferentes viajes de investigación (por Croacia, Serbia, Bulgaria,
Montenegro, Polonia, Rusia y Grecia), durante los que dibujaba, fotografiaba y
analizaba los hábitos y costumbres locales.
Esta sección presenta el aspecto
patriótico de Mucha a través de las obras realizadas para su país, antes y
después de la independencia. La exposición presenta un estudio para la pintura
del techo de la sala del alcalde en el ayuntamiento de Praga (Obecní Dům), así
como una doble proyección de diapositivas de las veinte pinturas monumentales
del ciclo Epopeya eslava. También se muestran los carteles de temática checa y
los primeros sellos postales y billetes que Mucha diseñó para su nueva nación,
la República de Checoslovaquia, creada en 1918 tras la desintegración del
Imperio Austro-Húngaro.
SECCIÓN 6
El artista-filósofo
El objetivo de mi trabajo
nunca ha sido destruir, sino construir, unir. Tenemos
que confiar en que la humanidad se acerque
entre sí, pues
todo será más fácil
cuanto más capaces seamos
de entendernos.
Alphonse Mucha
Además de aspirar a la unión espiritual
de sus compañeros eslavos a través de la Epopeya,
Mucha también estaba convencido de que la fuerza inspiradora del arte
contribuiría a unir a todos los pueblos en aras del progreso de la humanidad.
Para el pintor checo, el arte se había convertido en un instrumento para la
difusión de ideas filosóficas, sobre todo las que buscaban conservar la paz
para las generaciones futuras y la hermandad universal entre las personas.
Sin embargo, la paz europea tendría una
vida breve: las disputas territoriales entre las naciones eslavas recién
independizadas no se habían resuelto como es debido en el Tratado de Versalles,
y en 1933 Adolf Hitler (1889-1945) se convirtió en canciller de Alemania. En
1938, diez años después de donar la Epopeya
eslava a la ciudad de Praga, Mucha vio cómo Checoslovaquia perdía zonas
significativas de sus regiones fronterizas con Alemania, Polonia y Hungría, y
cómo el 15 de marzo de 1939 las tropas alemanas marcharon sobre Praga. Apenas
veinte años después, la independencia de la patria de Mucha era historia, y el
artista fue uno de los primeros arrestados por la Gestapo por su condición de
ciudadano ilustre y masón. Con el corazón hecho añicos y los pulmones dañados,
Mucha murió en Praga el 14 de julio de 1939, diez días antes de cumplir setenta
y nueve años.
Al describir a Mucha como un filósofo,
esta sección analiza las obras que expresan los intereses humanistas del
artista, junto a su reacción ante la amenaza de la guerra en un mundo que
cambiaba a pasos agigantados. La exposición se cierra con el último proyecto de
Alphonse Mucha: el tríptico La edad de la
razón, La edad de la sabiduría, La edad del amor, concebido como un
monumento a toda la humanidad.
La intención del artista era que, en
ese trabajo iniciado en 1936, cuando la terrible hipótesis de una guerra era
cada vez más concreta, apareciesen la razón, la sabiduría y el amor como los
tres principios clave de la humanidad, cuya armoniosa combinación propiciaría
el progreso del ser humano. Aunque Mucha no pudo concluir el proyecto, los
estudios realizados para ese tríptico aún logran transmitir su mensaje de paz
universal.
Ilustrador, pintor, diseñador
decorativo y fotógrafo, Alphonse Mucha está considerado en todo el mundo un
protagonista indiscutible del Art Nouveau.
Mucha, artista prolífico y versátil,
nació el 24 de julio de 1860 en Ivančice, una pequeña ciudad de Moravia
meridional. La breve ocupación de su ciudad natal por parte de Prusia, tras la
Guerra austro-prusiana, lo marcó profundamente. Durante toda su vida, Mucha
concibió su arte como un medio de comunicación al servicio de su país, y soñaba
con su independencia política.
Tras ser rechazado por la Academia de
Bellas Artes de Praga, en 1878, Mucha formó parte de la compañía de teatro de
su ciudad natal, trabajando de actor, director, decorador y diseñador de
carteles teatrales. Además, tuvo una breve etapa como aprendiz de escenógrafo
en Viena. Durante todo este periodo, Mucha también realizó ilustraciones para
revistas satíricas de Moravia. De hecho, serían precisamente sus ilustraciones
para revistas, y sobre todo para carteles, las que le garantizarán una fama
mundial y eterna.
Gracias a su amistad con el conde
Eduard Khuen-Belasi, que le encargó diseñar la decoración del castillo de Emmahof y financió sus estudios en la Academia
de Bellas Artes
de Múnich, Mucha tuvo
la oportunidad de recibir una educación artística formal en París,
ciudad a la que llegó en 1887.
Estudió en la Académie Julian y
disfrutó de la belle époque de la
capital francesa, plagada de artistas provenientes de todos los rincones, que
fundaron un gran número de comunidades étnicas. Gracias a su profundo
sentimiento de identidad nacional y a sus ideales de paneslavismo, además del
gran amor por su familia y su patria, que le valdrían el apodo del «Gran
Checo», Mucha no tardó en convertirse en presidente del club Lada, una sociedad
de estudiantes checos, polacos y rusos afincados en París.
Mientras tanto, la fundación de la Arts
and Crafts Exhibition Society en Londres, que defendía los ideales de William
Morris y abogaba por derribar la barrera entre las artes figurativas y las
artes decorativas, allanó el camino para el movimiento del Art Nouveau y la
consiguiente carrera artística de Mucha.
En 1889, tras perder el apoyo económico
de su mecenas, Mucha empezó
a trabajar de ilustrador para varias editoriales parisinas y praguenses, un trabajo
que le llevará
a recibir encargos
para importantes carteles. El más destacado
fue Gismonda, para la célebre actriz Sarah Bernhardt, en 1894.
Desde ese momento, «el estilo Mucha»,
caracterizado por composiciones armoniosas donde aparecían mujeres retratadas
junto a motivos sacados de la naturaleza, se convertirá en sinónimo de Art
Nouveau. En 1896, Mucha firmó un contrato en exclusiva con el impresor parisino
F. Champenois, para el que realizó su primera serie de paneles decorativos: Las estaciones.
Gracias al éxito de dichos paneles,
Mucha se convirtió en uno de los artistas más reconocidos de la capital
francesa. En 1899, para la inminente Exposición Universal de París de 1900, el
gobierno austrohúngaro le encargó decorar el pabellón de Bosnia-Herzegovina,
una de sus exposiciones clave del evento.
Este trabajo para el Imperio
austrohúngaro le valdrá
el título de caballero imperial de Francisco José I de Austria.
A pesar de su éxito artístico, Mucha
estaba inquieto: mientras los pueblos eslavos sufrían bajo dominio austríaco,
él disfrutaba de fama internacional en París y había trabajado para el imperio.
La contradicción angustiaba profundamente al artista, y propició la profunda
implicación de Mucha en la masonería. Además, su viaje de investigación a los
Balcanes en 1899, para preparar el proyecto del pabellón bosnio, le inspiró
para la Epopeya eslava, última obra
maestra de Mucha. Este proyecto, al que dedicó la segunda mitad de su carrera,
era «un monumento» que celebraba los logros de los pueblos eslavos.
En 1936, Mucha empezó a trabajar en un
nuevo e imponente proyecto, el tríptico La
edad de la razón, La edad de la sabiduría y La edad del amor, que no logrará concluir. Tres años después, tras
la invasión alemana de Checoslovaquia, el artista fue uno de los primeros en
ser arrestado e interrogado por la Gestapo. Poco después de su liberación,
Mucha murió en Praga, el 14 de julio de 1939.
FICHA TÉCNICA
Título
Alphonse Mucha
Palacio Gaviria Calle del Arenal nº9 Madrid
Exposición abierta al público
Del
12 de octubre 2017 al 25 de
febrero
2018
Exposición producida y organizada por
Gruppo
Arthemisia
En colaboración con
Mucha
Foundation
Comisariado
Tomoko
Sato
Horario
De domingo a lunes de 10h a 20h Viernes y sábados
de 10h a 21h (La taquilla cierra una hora antes)
Aperturas extraordinarias
1 noviembre 10h – 21h 8 diciembre 10h – 21h 24
diciembre 10h – 18h 25 diciembre 10h – 21h 26 diciembre 10h – 21h 31 diciembre
10h – 21h 1 enero 10h – 21h
6
enero 10h – 21h
(La
taquilla cierra una hora antes)
Sitio
web official
Hashtag official
#MuchaMadrid
Departamento de prensa ACERCA COMUNICACIÓN
Cristina Ruiz | info@acercacomunicacion.org
M.
+34 672 300 896 / +34 672 300 897
ARTHEMISIA
Adele della Sala | ads@arthemisia.it Anastasia Marsella | am@arthemisia.it Salvatore Macaluso | sam@arthemisia.it
T.
+39 06 69380306
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