Descripción del blog


Este blog educativo está dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Apuntes de Fundamentos del Arte I y II. Resúmenes de Historia de la Indumentaria. Cine en el Arte, Arte en el Cine. Todos los textos han sido escritos por la autora del blog, Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes. Todas las imágenes contenidas en esta web tienen exclusivamente una intencionalidad didáctica. Si alguna imagen empleada vulnera derechos de autor, puede solicitar la retirada del material que considere de su propiedad intelectual. El contenido de mis artículos puede ser descargado libremente, pero por favor, cite la procedencia. Imagen que encabeza el blog: Un Bar aux Folies Bergère, Édouard Manet, c. 1882. Courtauld Institut, Londres. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Public Domain

lunes, 10 de mayo de 2021

LA MODA EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA


                                   Chinelas francesas, c. 1789, Colección Guillen, Museo Internacional del Calzado, Romans.


1789: esa mítica fecha marcó el inicio de la Revolución francesa, los comienzos del mundo moderno con repercusiones profundas y distintas en toda Europa. 
La Revolución francesa fue uno de los acontecimientos más trascendentales, uno de los momentos estelares de la humanidad. Comenzó con ideales utópicos luminosos surgidos de la Ilustración, para continuar con años terribles de terror y violencia extrema que provocaron miles de asesinatos y, mutatis mutandis, que muchos revolucionarios murieran probando su propia medicina: la guillotina.


            La reina Maria Antonieta,  "Madame Déficit", vestida en grand habit con todo el lujo y esplendor del Ancien Régime.  Este retrato es obra de la gran pintora Elisabeth Vigée-Lebrun, 1780. Kunsthistoriches Museum, Viena.

No es nuestro objetivo valorar la trascendencia histórica de esta revolución sino su impacto en la indumentaria, que no es cuestión fútil sino diversa y profunda. Fue un medio de propaganda del nuevo régimen político.


La Moda como Símbolo Político

Desde los inicios de la Revolución francesa, la indumentaria se convirtió en una verdadera arma arrojadiza, jugando un rol vital en la identidad política de los ciudadanos franceses, ya fueran revolucionarios o realistas. 
La vestimenta presentaba más que nunca una función simbólica ya que a través de ella se reflejaba no solo el estatus económico y social de sus portadores sino también su significación política.
Las consecuencias podían ser impredecibles, pero a más de uno le costó ser pasado por la guillotina por utilizar indumentos aristocráticos, clericales o poco afines a la "moda revolucionaria".
Hasta los nombres de las prendas tenían connotaciones políticas: traje “a la Constitución”, “a la patriota”, etc. 


El Color de la Política

La moda pasó a tener tintes políticos, y nunca mejor dicho porque los colores adquirieron una importancia inusitada. 
Con la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, el gobierno de la ciudad de París decretó que todos los ciudadanos debían portar la escarapela tricolor (la cocarde)
El color rojo y azul eran los representativos de París y el blanco de la monarquía. Al parecer fue el general Lafayette el que sugerió el color blanco como símbolo de la monarquía.

¨Plantando el árbol de la libertad", E. Le Sueur, 1792. Museo Carnavalet, París. Las mujeres patrióticas en esta fiesta revolucionaria levaban vestidos-camisas blancos simbolizando la pureza de una nueva época. En la era revolucionaria se plantaron 60.000 árboles, la mayoría robles.


Portaban esos colores en cuellos, guantes, sombreros y gorros, vestidos, zapatos, bandas o tahalís... El color blanco de fondo dominaba en la indumentaria femenina y el negro en la masculina.

Prohibiciones en la Revolución

Los nuevos gobiernos revolucionarios dictaban la moda en función de un nuevo orden social, político y económico basado en la igualdad y fraternidad más que en los privilegios, aunque anularan así, la libertad de cada uno de vestir como quisiera.



Cuando la moda de 1793 se encuentra con la moda de 1778: ¡Qué antigüedad! dicen unos, ¡Qué locura! responden los otros. Fuente de la imagen: http://histoire-du-costume.blogspot.com

Así las cosas, la moda rococó, aristocrática y frívola, muy Ancien Régime, fue vista como un mal a combatir, de ahí que durante la Revolución fueron prohibidos: 
*los corsés (por dañinos para la salud)
*los encajes
*las pelucas 
*las joyas
*Los tejidos más exquisitos como sedas, tafetanes o terciopelos.

Estas prohibiciones estuvieron vigentes hasta la aparición del Imperio francés de Napoleón Bonaparte (1804) ligado al surgimiento de la moda neoclásica Imperio. 

Los Sans-culottes y el Sansculottismo

Se ha señalado que con la Revolución francesa se desató una verdadera histeria colectiva por primera vez en la historia sobre el uso identitario de indumentos políticos. El ciudadano reemplazó al individuo.
La importancia de la moda en esta etapa se aprecia hasta en el nombre de los revolucionarios por antonomasia: los sans-culottes, literalmente, los que no llevan calzones. En realidad, lo que portaban eran pantalones de rayas, abandonando los exquisitos culottes aristocráticos masculinos, habituales en buena parte del siglo XVIII, por cierto, nada que ver con los ridículos rhingraves, característicos del siglo XVII francés.
Los sans-culottes representaban al Tercer Estado o pueblo llano. Se oponían a los aristócratas y realistas en todo: en su forma de vestir, vocabulario, ideología…
Es lo que se ha denominado como sans-culottismo, la moda patriótica y revolucionaria que se refleja en la indumentaria, la música, la cocina, el humor, la forma de hablar y hasta en la decoración.
Fueron el ala extrema de los ya de por sí extremistas jacobinos y los "verdaderos patriotas".


El actor Chenard caracterizado como un sans-culotte en este cuadro de L.L. Boilly, 1792. Fuente de la imagen: Wikipedia.

Las prendas que portaban los sans-culottes eran las siguientes:


                                                    Fuente de la imagen: sites.google.com

*El Gorro Frigio



El revolucionario gorro frigio característico de la Revolución francesa, Museo de Bellas Artes de Boston. Este tipo de prenda se llevó sobre todo en los inicios de la revolución. A la derecha podemos contemplar botones de bronce con miniaturas pintadas, c. 1792-93. Este tipo de botones con sus emblemas revolucionarios permitán identificar politicamente a su portador, colección de Lillian Williams, Nueva York y París.


Supuestamente, el origen del gorro frigio se encuentra en la región de Frigia, Asia Menor, en la actual Turquía. En el arte griego del periodo helenístico aparece como atuendo característico de los orientales. Es uno de los atributos del dios Mitra o Mithras, en el culto de posible origen iranio conocido como mitraísmo. En época romana, el gorro frigio (llamado pileus) era el distintivo de los libertos. 
Fue utilizado también simbólicamente por los asesinos de Julio César. Tal vez por esta razón, durante la Independencia de Estados Unidos y la Revolución francesa fue adoptado como símbolo de la libertad.
El siglo XIX, el gorro frigio se consagra definitivamente como símbolo internacional de la libertad y el republicanismo. Lo lleva la alegoría de la Libertad que aparece guiando al pueblo en el conocido cuadro de Eugène Delacroix, de 1830. Marianne, personificación de la República Francesa, está tocada también con un gorro frigio. Durante los siglos XIX y XX ha sido utilizado como símbolo en varias repúblicas.

*La Carmagnole o Carmañola (en español)

Era un tipo de chaqueta con botones metálicos que se llevaba con un chaleco de rayas de varios colores. Se cree que su origen era una vestimenta campesina de origen piamontés. Hubo una canción revolucionaria de la época que se llamaba "Carmagnola".



Maqueta de la Bastilla llevado por sans-culottes, E. Le Sueur, 1792, Museo Carnavalet de París

*Los Pantalones, habitualmente de rayas.

*Zapatos sencillos o Zuecos.

Cuando Robespierre fue guillotinado (en 1794) los sans-culottes perdieron el poder.


                Figura alegórica de la Revolución francesa. Fuente de la imagen: world4.eu

Junto a los sans-culottes no podemos olvidarnos de las temibles tricoteuses jacobinas. Vestián muy sencillas y siempre con símbolos revolucionarios. Tejían sin parar mientras asistían a los ajusticiamientos políticos revolucionarios.

Les tricoteuses jacobines, Pierre-Etienne Lesueur, 1789-1799, Museo Carnavalet, París. Fuente de la imagen: https://les8petites8mains.blogspot.com

¿Revolucionarios y Dandis?


Los sans-culottes eran los revolucionarios de las clases populares. Pero los verdaderos ideólogos de la revolución eran burgueses ilustrados como los Saint Just, Danton, Marat, Robespierre o Camille Desmoulins. 
Su  indumentaria no podía ser, en algunos casos, más a la moda, moda revolucionaria bien entendido: sin las exuberancias decorativas del rococó, más sencilla, y de clara influencia británica. Conviene recordar que desde mediados del siglo XVIII se vivió una auténtica anglomanía en la moda masculina francesa.



     Ejemplo de indumentaria de un ciudadano francés patriota y revolucionario, c. 1789-93, Museo de las Artes de la Moda, París, Colección U.F.A.C.

La indumentaria de los ciudadanos en tiempos de la revolución consistía en un redingote -una especie de casaca, de algodón y lino tejido a rayas tricolores; un chaleco de rayas y calzones (en la imagen de negro satén). Las medias también tricolores y zapatos negros con hebillas sencillas.
En ocasiones llevaban sombreros bicornios con plumas tricolores.


                Retrato de Robespierre de autor desconocido, c. 1792, Museo Carnavalet, París.

El caso más paradójico es el del "Incorruptible" Maximilian Robespierre, lider de los jacobinos, una de las figuras más carismáticas y sanguinarias del proceso revolucionario, particularmente de la etapa del Terror (1792-94). Fue todo un dandi, siempre impecablemente vestido. En esta imagen va vestido con un elegante habit à la anglaise.
Danton, otro líder de la Convención, también era muy elegante.
Por cierto, todos los anteriormente citados murieron guillotinados en la Revolución, menos Marat que fue asesinado por Charlotte Corday.

FUENTES DE DOCUMENTACIÓN

*Bosan, Marie-Josèph, El arte del zapato, Edimat Libreros, Madrid, 2008.
*Galeano Pérez, A., Atlas ilustrado. El peinado, historia y presente, Madrid, Ed. Susaeta,
*Laver, J., Breve historia del traje y la moda, Madrid, Cátedra, 1988.
*Rudé, George, La Europa revolucionaria. 1783-1815, Historia de Europa Siglo XXI, Madrid, 1985.
*VVAA, Moda. Historia y Estilos, DK, 2012.
*VVAA, The Age of Napoleon. Costume from Revolution to Empire, 1789-1815, MET, New York, 1989.

RECURSOS WEB

VIDEO EDUCATIVO SOBRE LA REVOLUCIÓN FRANCESA EN 14 MINUTOS



PELÍCULAS AMBIENTADAS EN LA REVOLUCIÓN FRANCESA


Entre las  películas  recomendables sobre la Revolución francesa podemos destacar "Historia de una revolución" (Robert Enrico y Richard T. Heffron, 1989). 
Es un film apasionante desde todos los puntos de vista:  en la narración de los hechos históricos, los actores, la ambientación y la moda, etc. 
Se puede ver en Youtube dividida en dos episodios:
Les Années Lumière



Les Années Terribles





Otra de mis películas favoritas sobre esta etapa, aparte de la "Maria Antonieta" de Sofia Coppola (2006), impresionante en el capítulo de la moda de la época prerrevolucionaria, es "La Inglesa y el Duque" del siempre genial Éric Rohmer (2001): me encantan los decorados pintados, la trama, la indumentaria, etc.




Y aunque nos salimos de la cronología de la Francia revolucionaria, no está de más aludir a la excelente miniserie sobre "Napoleón" (Yves Simoneau, 2002), absolutamente recomendable.


jueves, 11 de marzo de 2021

EL BALLET TRIÁDICO DE SCHLEMMER O LA BAUHAUS, ARTE TOTAL


La Bauhaus fue una escuela alemana e internacional de arte, arquitectura y diseño que quiso ser el paradigma del diseño moderno.
Su cronología abarca desde 1919 hasta 1933, año en que fue clausurada por los nazis.



Primero tuvo su sede en Weimar (hasta 1925), después en Dessau (hasta 1932) y en Berlín en sus últimos meses. La Bauhaus fue fundada por el arquitecto Walter Gropius. En esta escuela, que tanta transcendencia ha tenido en la historia del arte, artes decorativas y arquitectura, se impartían diversos talleres: desde cerámica, a artes gráficas, pasando por pintura, mobiliario, etc. Grandes artistas del siglo XX, ligados muchos de ellos a las vanguardias, fueron profesores de la Bauhaus: Paul Klee (vidrio y pintura), Wassily Kandinsky (pintura), Lyonel Feininger (artes gráficas), Oskar Schlemmer (escultura y escenografía), Marcel Breuer (decoración de interiores), Herbert Bayer (tipografía y publicidad), Gerhard Marcks (cerámica), etc.
El pintor alemán Oscar Schlemmer (1888-1943) fue uno de los profesores más destacados de la Bauhaus entre los años 1921-1929. 


Autorretrato con máscara, O. Schlemmer, 1930
 Allí dirigió los talleres de pintura mural, escultura y talla. También fue director del Taller de Teatro desde 1923 hasta su disolución en 1929. Desde 1920 desarrolló figuras para el Ballet Triádico  que se estrenó en Stuttgart en 1922 y cosechó un gran éxito. No se trataba de ningún ballet en sentido tradicional, sino de una combinación de danza, vestuario, pantomima y música; los bailarines iban vestidos como figurines “geométricos”.

El título “triádico” derivaba de la palabra tríade, es decir, triple.  Y es que era una danza en tres partes, con tres bailes de carácter diferente, que oscilaban entre lo jocoso y lo serio: la sinfónica “danza de la trinidad” en doce escenas de danza con uno, dos, o tres bailarines; la alegría burlesca de la “serie amarilla”; el ambiente festivo de la “serie rosa” y por último, lo místico-heroico de la “serie negra”. 
El Ballet Triádico era, en realidad una anti-danza, una especie de “constructivismo coreográfico” como sólo podía ser imaginado por un pintor o un escultor. Ya no era el cuerpo humano y sus movimientos el punto de partida y fuente de expresión, sino determinadas invenciones figurativas; el traje-disfraz dominaba la actuación. 

Esta estela "automática" comenzada por Schlemmer, fue continuada por sus alumnos, que acentuaron la mecanización y automatización en los diseños escenográficos. Sirvan como ejemplo el “cabaret mecánico” que fue estrenado en la Semana Bauhaus, y un “Ballet mecánico” que también se representó. Buscaban reflejar el espíritu de los tiempos.  Querían dar cabida en el ballet a las posibilidades expresivas de la era mecánica en la que vivían.  La indumentaria se basaba en las formas geométricas básicas: círculos, triángulos, cuadrados, rectángulos, trapecios y en los colores básicos: amarillo, rojo y azul.

Por último, hay que recordar que aparte de Schlemmer, Moholy Nagy y Kandinsky también se involucraron en actividades ligadas al teatro y la danza. Así, Kandinsky diseñó la escenografía de "Cuadros de una exposición" de Mussorgski en 1928.
En definitiva, el teatro era el “arte total” de la Bauhaus, pura síntesis entre todas las artes: arquitectura, pintura, escultura, música, baile, indumentaria y poesía.

jueves, 11 de febrero de 2021

TAMARA DE LEMPICKA, ICONO DEL ART DÉCO (DEL TEMA 6. FUNDAMENTOS DEL ARTE II)


Autorretrato en Bugatti verde, Tamara de Lempicka, 1929, Colección privada. 
¡Saludos!

Si hay una pintora que podemos considerar como epítome del Art Déco, ésa es sin duda María Górska, más conocida como Tamara DE LEMPICKA. 
Transgresora, independiente y moderna, es la pintora del estilo Art Déco por antonomasia, un compendio del espíritu de esa época. 
Nació en el seno de una familia adinerada en Varsovia (Polonia) en 1898 que, a la sazón, era una ciudad perteneciente al Imperio ruso. Su padre abandonó a la familia cuando era pequeña y será criada por una abuela y su tía. Estudió en Suiza. Vivió en San Petersburgo (Rusia) y allí se casó muy joven con un abogado ruso, Tadeusz Lempicka, de quien tomaría el apellido. 


        Tamara de Lempicka posando a lo Greta Garbo, actriz con la que guarda un cierto parecido.


Tamara de Lempicka fotografiada  en 1928. 

Desde niña sintió fascinación por el arte y el lujo. Le encantaban las joyas, particularmente las esmeraldas, los diamantes y los rubíes. Artista cosmopolita y viajera, vivió en Polonia, Rusia, Francia, Estados Unidos y Méjico. En Méjico pasó sus últimos años y allí murió en 1980.
Cuando estalló la revolución bolchevique en 1917 huyó con su marido a París donde viviría una vida mundana, de fiestas y excesos, pero donde también se convertiría en la retratista de las celebridades de la época. 
En 1926 se divorció de su primer marido. Viajó en numerosas ocasiones a Italia y allí fue amiga del decadente esteta italiano, el escritor Gabriele D´Annunzio. 
A pesar de su aparente vida glamurosa, sufrió intensas depresiones que no le daban tregua.


Lempicka fotografiada pintando a su marido, c. 1930. Foto: Therese Bonney / AKG-IMAGES / East News. 


           A Tamara de Lempicka le encantaba el lujo y las joyas y posaba en las fotos como una estrella de cine.



                  Casa déco de Tamara de Lempicka en París, en la calle Guy de Maupassant.




Estudio de Tamara de Lempicka en  la calle Mechain de París. Copyright of image by Studio Piaz

Esta fascinante artista, que tuvo una vida de película, fue adorada y despreciada a partes iguales, pues para algunos vanguardistas “bienpensantes” representaba el paradigma de lo kitsch o un personaje esteticista de otra época. Recordemos que la vanguardia “seria” consideraba que el Déco era una reminiscencia del arte del siglo XIX, como algo anticuado aunque, en verdad, fuera todo lo contrario. Ella y su arte eran considerados como la esencia de la frivolidad. Su pasión por la belleza y el lujo no casaban con los artistas de vanguardia comme il faut. Aunque no la faltó trabajo como retratista de las elites aristocráticas, en el mundo del arte siempre fue una especie de outsider, no siendo aceptada en general, ni por su colegas pintores ni por los críticos de arte.
Su objetivo como pintora no era copiar la realidad sino crear un nuevo estilo, brillante y de colores luminosos donde predominara la elegancia de las figuras representadas. Y es que Lempicka se especializó en retratos de mujeres déco, con fondos arquitectónicos de rascacielos de ese estilo, muy abundantes en sus cuadros. 
En sus obras retrata el nuevo paradigma de la mujer de los años 20 y 30, mujeres que pretenden ser emancipadas, que fuman, conducen su propio coche, adoptan una indumentaria un tanto andrógina, con cabello bob o a lo garçon, hacen deporte,  viajan y disfrutan de la vida... 
Muchos retratos de líneas netas y pulidas son desnudos y en ocasiones, muestra abiertamente escenas de homosexualidad femenina. 
Los cuerpos que pinta suelen ser muy escultóricos, con formas rotundas, como si fueran estatuas clásicas pero sin estar basadas en las proporciones perfectas del canon griego. 
Las miradas de los retratados suelen ser melancólicas, tristes o pensativas. Consideraba que se autorretrataba en todas sus obras.
Sus referentes estéticos son muy variados: oscilan entre la pintura italiana del Renacimiento –en especial adoraba la obra de Bronzino-, las conexiones con las odaliscas rotundas  del neoclásico francés Jean-Auguste-Dominique INGRES –deliberadas o no-, y sobre todo el influjo del Cubismo.


Gertrude Stein
, la célebre escritora y coleccionista de arte y estadounidense retratada por PICASSO en 1906. Museo MET de Nueva York. Fuente de la imagen: MET




Madre e hijo representadas por PICASSO en 1921. Fuente de la imagen:
https://es.pinterest.com/pin/137782069822180231/

Las líneas depuradas, facetadas y geométricas que dominan su obra también nos remiten a PICASSO, y no solo al cubista, sino también al más “clásico” de la “vuelta al orden” de los años 20. 
Entre sus profesores en París destacan André Derain y el neocubista André LOTHE (1885-1962). Sin duda Lothe es el que más profundamente marcó su obra pictórica y de él asimiló un cubismo “blando”. Según Alain Blondel, Lempicka consiguió un proceso de síntesis sorprendente y único en sus obras entre el arte renacentista y el neocubista. 


Asimismo, hay ciertas concomitancias entre Lempicka con el realismo mágico y los pintores alemanes de la Nueva Objetividad, en particular con Christian SCHAD. Los retratos de Schad como el del aristócrata Graf St-Genois d'Anneaucourt,  epitomizan el glamour decadente de la época de la República de Weimar (1919-1933).



María y Annunziata "del puerto", Christian SCHAD, 1923, Museo Thyssen, Madrid. Fuente de la imagen: Museo Thyssen.


     La estética del cuadro Doble 47 de Tamara de Lempicka, c.1924 nos recuerda en este caso al realismo soviético.

Sus pinturas parecen imágenes de revistas de moda. Concede mucha importancia a la pose, la vestimenta, incluso el maquillaje. Incluso ella misma posaba como si fuera una estrella de cine, siempre sofisticada, siempre elegante y a la última. De hecho la llegaron a comparar con la mítica Greta Garbo con la que guardaba un cierto parecido.
Su etapa dorada como pintora coincide plenamente con el período déco, fundamentalmente en la década de los años 25 al 35. 
Se casó dos veces –la segunda en 1934- y tuvo una hija, Kizette, a la que retrató con frecuencia en cuadros que están entre lo mejor de su producción. 
En los años 40 se estableció en Estados Unidos con su segundo y millonario marido e inició allí una etapa abstracta intentando formar parte de la pintura americana con escaso éxito.
Las celebridades hollywoodenses adoran los cuadros de Tamara de Lempicka. Es frecuente que el estilo déco o neodéco decora muchas de sus mansiones. Por eso no es extraño que  la actual y  principal coleccionista de las obras de Lempicka sea Madonna y también, aunque en menor medida, el actor Jack Nicholson y la cantante Barbra Streisand. 

Entre sus pinturas podemos destacar: 

*Su Autorretrato en un Bugatti verde, 1929 (es la imagen del inicio de este artículo)  es su cuadro posiblemente más conocido. En ella se representa como una mujer moderna y distinguida, llevando guantes y un sombrero muy ajustado tipo cloche. Aparece conduciendo un coche deportivo Bugatti–que nunca tuvo- sugiriendo la idea de velocidad y las máquinas, temas que fascinaban a los artistas de vanguardia, en especial a los vinculados con el futurismo italiano. Capta, como en una fotografía, un momento exacto. Esta pintura fue un encargo para la portada de una publicación alemana llamada Die Dame especializada en promover la imagen de una mujer moderna. Por eso es una obra que está a caballo entre las bellas artes y el diseño gráfico y de moda. El maquillaje también es muy déco.

*La Duquesa de la Salle (1925) es un retrato maravilloso que muestra a una mujer andrógina, que viste un tuxedo de corte masculino. Las referencias arquitectónicas no faltan en el fondo del cuadro.



           La Duquesa de la Salle, Tamara de Lempicka,  1925.


              Retrato del Conde de Afflito, Tamara de Lempicka, 1925.


        Dos mujeres con sombrero cloche. Tamara de Lempicka, 1925. 


Kizette en el balcón, 1927. 

*En La bella Rafaela, de 1927, se han observado reminiscencias del tenebrismo de Caravaggio con su énfasis en el juego entre luces y sombras. Pero en esta obra el foco se ha centrado en el cuerpo escultural de la mujer representada.



La bella Rafaella, 1927.


*El más ávido coleccionista de las obras de Tamara de Lempicka fue el doctor Boucard al que retrató con apariencia de espía de película en 1929. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial tangencialmente se vió envuelto en actividades de espionaje. Su yate fue utilizado por la Resistencia francesa para transportar municiones y andando el tiempo lo adquirió el magnate griego Aristóteles Onasis. En este cuadro, el famoso baceteriólogo aparece con los simbólicos tubo de ensayo y microscopio para que no nos quede duda de su filiación laboral. Como ganó mucho dinero con sus investigaciones médicas pudo adquirir retratos de Lempicka. Este retrato nos transmite una imagen muy glamurosa del doctor, muy lejana al trabajo real de un científico. Esta pintora también retrató a la esposa e hija de Boucard.


Retrato del doctor Boucard, 1928.

*La música (1929) es una bella alegoría sobre este arte. Es representada como una elegante mujer de pelo oscuro, absorbida en su interpretación musical. Recordemos que las referencias a la música fueron muy habituales en la pintura cubista de inicios del siglo XX.



La música, Tamara de Lempicka, 1929


St. Moritz, Tamara de Lempicka, 1929. 



Rascacielos, Tamara de Lempicka, c. 1929. 


Retrato de Mrs. Allan Bott, Tamara de Lempicka 1930. 


Joven con guantes, Tamara de Lempicka, 1930.


Fuente de las imágenes de los  cuadros de Tamara de Lempicka de este artículo: http://www.delempicka.org

Más información en:
La web oficial y completísima sobre Tamara de Lempicka y en la web theartstory.