Descripción del blog


Este blog educativo está dedicado a la Historia del Arte en general, y a la Historia de las Artes Decorativas y el Diseño en particular. Apuntes de Fundamentos del Arte I y II. Resúmenes de Historia de la Indumentaria. Cine en el Arte, Arte en el Cine. Todos los textos han sido escritos por la autora del blog, Ana Galván Romarate-Zabala. Si los utilizas, cita las fuentes. Todas las imágenes contenidas en esta web tienen exclusivamente una intencionalidad didáctica. Si alguna imagen empleada vulnera derechos de autor, puede solicitar la retirada del material que considere de su propiedad intelectual. El contenido de mis artículos puede ser descargado libremente, pero por favor, cite la procedencia. Imagen que encabeza el blog: Un Bar aux Folies Bergère, Édouard Manet, c. 1882. Courtauld Institut, Londres. Fuente de la imagen: Wikimedia Commons. Public Domain

martes, 18 de septiembre de 2018

0.1. INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA INDUMENTARIA


                                    Colección de Dolce & Gabbana del año 2013 inspirada en el arte bizantino

El concepto de indumentaria. Función y significación. Difusión y estilos. El diseño de moda, ¿un arte anónimo? Artesano versus artista. Tipologías y materiales. Diseños ¿ergonómicos? Fuentes para el estudio de la indumentaria. La moda en el arte, la literatura y el cine. Ficha de catalogación de una pieza de indumentaria

El concepto de indumentaria

Al abordar el amplio y complejo mundo de la indumentaria hemos de tener presente que trazar su historia es contar el relato del ser humano, puesto que está estrechamente relacionada con la cultura de un pueblo en una época determinada. 
Según el diccionario de la RAE, el término indumentaria que procede del vocablo latino “indumento”[1] significa en su primera acepción, “perteneciente o relativo al vestido” y en una segunda, “estudio histórico del traje”.[2] Dedicaremos, por tanto, nuestra investigación a lo largo del curso sobre la historia del traje y por ende, de la moda.




La indumentaria implica transformar deliberadamente el aspecto del cuerpo ya sea mediante el vestido como a través de peinados, maquillajes, tatuajes, pinturas corporales o cualquier otra intervención. 
Como señala el historiador Pablo Pena “el traje es la suma de esas manipulaciones (vestido) y de las zonas corporales que no reciben aditamentos (desnudo). El vestido y el desnudo funcionan como dos opuestos complementarios que generan el traje de cualquier civilización. En las antiguas civilizaciones mediterráneas (Egipto, Grecia), así como en numerosos pueblos primitivos,  el desnudo predomina sobre el vestido. La historia del traje puede contarse como una relación entre estos dos componentes.”[3]
La explicación bíblica de la necesidad del vestido como fruto de la vergüenza y pudor que sienten Adán y Eva por haber pecado está en la base de la negativa mentalidad judeo-cristiana sobre el cuerpo. La carne, junto con el mundo y el demonio, serían los monstruos a batir. De ahí la dualidad alma-cuerpo, como dos caras de la misma moneda, que por lo demás encontraremos en algunos filósofos y doctrinas filosóficas.[4]
La desnudez o la ropa considerada “inadecuada” es castigada severamente en muchos países del mundo, especialmente en los que impera la Sharía islámica.
La historia del traje puede y debe ser abordada desde múltiples perspectivas y desde disciplinas afines y complementarias. Lejos de ser simplemente un fenómeno frívolo o superficial, es un tema relevante para los antropólogos, así como para los historiadores de la moda y del arte, los economistas, los sociólogos, psicólogos o psicoanalistas. Entre los grandes teóricos de la historia de la moda podemos destacar a James Laver, Georg Simmel o el psiconanalista J.C. Flügel, autor del texto canónico por excelencia, Psicología del traje [5]. Es asimismo una cuestión tratada por intelectuales y literatos de la talla de Honoré de Balzac, H.G. Wells o Sartre suscitando el interés de semiólogos como Umberto Eco u Omar Calabrese.
Es claro que nos vestimos por diversas razones: la primera para cubrirnos y enfrentarnos al clima (frio, lluvia, protección contra el viento, el sol, el sudor) pero también para resultar atractivos para nosotros mismos y para los demás. De ahí que las revistas y publicaciones de moda, las grandes firmas y almacenes y nosotros mismos asociemos moda con glamour, éxito social, poder, atractivo sexual… El resultado es fruto de una combinación de factores sociales, prácticos y estéticos[6].
Decoraciones y adornos corporales en tribus africanas o body art no exento de dolor

La moda juega con colores, con formas, con texturas. Santa Casilda, Francisco de Zurbarán (1640). De la colección del Museo Thyssen, Santa Casilda lleva un vestido de terciopelo brocado y una capa de tafetán de seda; unos “manolos”, genial diseño del canario Blahnik. Los zapatos de tacón son uno de los objetos más fetichistas de la cultura occidental. La vestimenta como valor conmemorativo: diseño de un kimono japonés de novia
 Función y significación. Difusión y estilos


El origen de la indumentaria se esconde en la noche de los tiempos. Desde épocas remotas el ser humano ha buscado adornarse con objetos que le confieran personalidad, importancia y prestigio. Parece extraño y sorprendente -como ha señalado Sergio Cavagna[7]- que los hombres pensaran primero en adornarse y después, en vestirse. Tradicionalmente la historia del traje ha estado profundamente imbricada con la historia del arte, por eso podemos apreciar su mutua influencia a través de los siglos, siendo muy diferente según las distintas épocas y civilizaciones. Van unidas a los usos y costumbres sociales, son parte de nuestra cultura, de nuestra historia.
Sea como fuere, la función y significación de la indumentaria traspasa lo meramente decorativo u ornamental. Curiosamente, según la RAE, su función es “adornar o dar abrigo”.  
El vestido es una forma de expresión y comunicación muy personal y compleja: por un lado, subraya nuestra identidad, diferenciándonos de los demás, pero por otro lado nos liga a un grupo. El traje se configura así como un sistema de signos cuya descodificación informa a la sociedad de cómo somos, sentimos y pensamos. Es un lenguaje no verbal. Cada vez que nos vestimos, estamos ejerciendo esa función tan determinante que es el habla.[8] Por la ropa podemos deducir la profesión, el grupo social, la zona de procedencia o las creencias religiosas o culturales de un individuo o grupo. La vestimenta no está exenta de connotaciones ideológicas, políticas, o religiosas. 
El vestido puede tener una significación simbólica, mágica-ritual, política, religiosa, de prestigio económico-social, de exhibición de poder, valor utilitario, valor afectivo-sentimental[9], seña de identidad y diferenciación de un individuo o grupo.

Equipamiento de bombero. El vestido como cárcel: el burka o la cosificación-prisión de la mujer en el Islamismo radical; un sansculottes, prototipo del revolucionario francés. Porta el gorro frigio; El vestido como señas de identidad tradicionales de un pueblo: un sari indio.

La historia de la indumentaria está determinada por diversos factores económicos, sociales, geográficos, climáticos, religiosos, etc.




Imagen de una drag queen. El travestismo es una de las fenómeno de gran actualidad que analizan los estudiosos de Teoría de la moda. Vestirse como una drag, como este hombre, podía suponer ser arrestado en Estados Unidos durante los años 60. El movimiento Gay liberation empezó en esa década cuando un grupo de drag queens en el Stonewall Bar de Nueva York se resistieron a ser arrestadas y empezaron a luchar por sus derechos. (Hemera Photo Objects) 

La historia del traje puede ser estudiada siguiendo criterios cronológicos y estilísticos, ya que es reflejo de los movimientos culturales de una época, en conexión siempre con el resto de las artes, la filosofía, la música o el cine. 
Esta ligazón se ha hecho particularmente evidente en los estilos que inciden en la creación de un arte total que englobe todas las artes como el Barroco, el Rococó, el Art Nouveau, o el Art Déco.

Las revistas de moda, sobre todo a partir del siglo XIX fueron esenciales en la difusión de los últimos modelos de indumentaria. María Antonieta fue en su época un icono de moda; intelectuales y escritores como Oscar Wilde, todo un dandy, daba conferencias donde mostraba sus apuestas estéticas



El diseño de moda, ¿un arte anónimo? Artesano versus artista

¿Artesano o artista? Espinosa cuestión de difícil respuesta. Sea como fuere, el diseño de moda ha sido en gran parte, como el resto de las artes decorativas, un arte anónimo. A lo largo de los siglos no ha sido extraño que los trajes fueran fruto de la colaboración de varios autores: el artífice que diseña la pieza, los artesanos-artistas que las realizan...
En el arte contemporáneo, muchos artistas de campanillas no han podido sustraerse al diseño de moda desde zapatos –como Haza Hadid- hasta vestuario de ballets, teatro y óperas como Dalí, Picasso, Sonia Delaunay o Néstor Martín Fernández de la Torre entre otros.
El mundo de la moda es un ámbito privilegiado donde los diseñadores intentan innovar, sorprender y gustar, a partes iguales, dando rienda suelta a la creatividad.

                             Dos genios de la moda hecha arte: Coco Chanel y Cristóbal Balenciaga

¿Es una vieja leyenda urbana el axioma “para estar guapa hay que sufrir”? De hecho, cuando estudiamos la historia de la moda, tanto masculina como femenina, pero sobre todo la destinada a las mujeres, no podemos dejar de sentir un escalofrío al analizar los diseños que durante siglos han torturado y tiranizado a hombres y mujeres.



Ejemplos torturadores: las mujeres-jirafas Padaoung (Birmania); efectos del corsé; la costumbre ancestral china de vendar los pies de las mujeres y sus efectos devastadores; el suplicio de algunos zapatos masculinos 


No ha sido ni es infrecuente que la vestimenta humana haya supuesto la agresión al propio cuerpo y no sólo a través de la incomodidad –con el uso de ciertas prendas como los corsés o los tacones de 12 cm- que ciertas formas de vestir reflejan sino a través de rígidos cánones estéticos que por diversos factores se han aplicado a los series humanos.
La variedad tipológica en el caso de la indumentaria va vinculada al marco geográfico, clima, historia, costumbres y tradiciones, así como a la riqueza-pobreza de sus poseedores y de los materiales. 
Los materiales determinan en numerosas ocasiones la tipología. Éstos han ido evolucionando y sofisticándose con el paso del tiempo. Históricamente, algunos han sido y son muy demandados, dando lugar a rutas comerciales para su difusión.[10] 
Podemos distinguir entre materiales de origen natural  sean de origen animal como la seda, la lana o el cuero o de origen vegetal, como el algodón o el lino o artificial como el poliéster. Por lo que se refiere a las pieles las más apreciadas son las de zorro, chinchilla, visón y un largo etcétera. En la actualidad el uso de las pieles suscita muchas controversias siendo muy políticamente incorrecto.
Los vocablos con los que denominamos a la indumentaria son variadísimos. Muchos proceden del inglés, francés o del italiano. Estos términos están en continuo cambio y evolución, y raro es el año en el que no se incorporan palabras nuevas, muchas veces ligadas a la música, tribus urbanas o al cine[11].

La vendedora de moda, Boucher, siglo XVIII; piel de zorro plateado, una de las más cotizadas; campaña de celebrities contra el uso de las pieles  


Hay que señalar que la vestimenta incluye también a los accesorios o complementos, de vital importancia según las épocas, como los guantes, el calzado,  los sombreros, los abanicos, los bolsos, los chales, los paraguas y por supuesto, las joyas.

Fuentes para el estudio de la indumentaria. La moda en el arte, la literatura y el cine

Es evidente que las fuentes esenciales para el estudio de la indumentaria son las propias piezas, conservadas en museos y colecciones públicas y privadas[12]
Hay una gran laguna en el conocimiento de las artes textiles e indumentaria antiguas porque son escasas las que nos han llegado. Las prendas requieren unas condiciones especiales de conservación debido a su fragilidad y por eso muchas no han sobrevivido al paso del tiempo[13].
En el caso español escasean las piezas anteriores al siglo XVII. 
Las fuentes iconográficas, es decir, las que nos aportan las imágenes como pinturas, mosaicos o esculturas son de vital importancia. La pintura nos permite apreciar el color, diseño, texturas-, como los mosaicos[14] o las representaciones en vidrieras o incluso en vasos cerámicos. La escultura  nos  aporta la representación en tres dimensiones del vestido. 
Asimismo son importantes todo tipo de documentos –testamentarías, cartas…- conservados en archivos y bibliotecas. Y por último, pero no menos fundamental, la literatura y el cine nos ofrecen referentes muy interesantes sobre el mundo apasionante de la indumentaria y la moda.
Por lo demás, y afortunadamente, cada vez son más frecuentes las exposiciones que fundaciones y museos dedican a la moda y la joyería. Se ha incrementado, además, el número y la calidad de libros y catálogos dedicado a estas materias.[15]




Ficha de catalogación de una pieza de indumentaria
  
IDENTIFICACIÓN

Clasificación genérica
Objeto
Autor-es/ Taller
Título
Cronología
Contexto cultural/Estilo
Lugar donde se conserva

ANÁLISIS

Material
Técnica
Dimensiones
Descripción
Inscripciones/leyendas
Influencias
Transcendencia, etc.

OTROS ASPECTOS
Estado de conservación
Valoración económica





[1] Este vocablo de origen latino es definido en la RAE como “vestimenta de persona para adorno o abrigo de su cuerpo”.
[2] Este diccionario está disponible on line en la web www.rae.es
[3] http://historiadeltraje.blogspot.com.es/p/naturaleza-y-funcion-del-traje.html
[4] En este sentido, se puede establecer un correlato con la filosofía platónica y neoplátonica.
[5] 1935.
[6] No es infrecuente que en muchas ocasiones predominen los factores estéticos sobre los prácticos.
[7) La storia del gioeillo. Dagli Egizi ai giorni nostri, pág. 78. Disponible on line: http://cont.ubibanca.it/cont/2/downloads/18-18.pdf
[8] Así lo considera la socióloga y experta en moda Mara Ferino. http://www.lanacion.com.ar/1238032-la-moda-es-imagen-y-a-veces-camuflaje
[9] Por ejemplo, un traje de novia.
[10] Es el caso de la ruta de la seda, que durante siglos propició un rico comercio entre oriente y occidente. Sobre este material, recomiendo la novela y su película homónima “Seda” de Alessandro Baricco (1996).
[11] Como por ejemplo, la película Rebeca de Hitchcock (1940).
[12] Entre las coleccionistas de moda destaca la española Eloísa Berceo.
[13] Existen profesionales expertos en la conservación y restauración de las artes textiles.
[14] Por ejemplo los romanos de Piazza Armerina en Sicilia donde por vez primera aparecen documentados “bikinis” como indumentaria deportiva.
[15] Podemos destacar las exposiciones dedicadas a Ferragamo, Yves Saint Laurent, Cartier, Versace, Fortuny, etc. con sus respectivos catálogos.


Fuentes de las imágenes: google.com

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